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Identidad y Tradición

JAUME I, 800 AÑOS DESPUES

JAUME I, 800 AÑOS DESPUES

 

 Por J.A.LLOPIS

 

1208 – 2008. Este año es un año conmemorativo, no solo para todos los valencianos, sino también para el resto de España y Europa. Jaume I (Jaime I) cumpliría  800 años si todavía viviera. Lo que no se extinguió fue su herencia, en la que se conjugan importantes hechos históricos, su legado y el mito que supuso para las tierras que podríamos denominar catalano-aragonesas, herencia,  que hoy, 800 años después está en peligro de evaporarse como el humo.

 

Decenas de exposiciones jalonan este año su memoria. Unas ya finiquitadas y otras por venir. La Comunidad Valenciana es una de las muchas que conmemoran dicha efeméride con diversas exposiciones. Se puede seguir el calendario en la página web: www.anyjaumeprimer.com .

 

Pero no pretendemos repasar dichas exposiciones. La finalidad de este artículo reside en dar a conocer un punto de vista sobre el mítico rey, menos localista, más identitario y europeísta.  Una visión de sus orígenes y autentico legado que hoy en día, más que nunca, debería de estar vigente y servir como base para una creación europea, hoy cada vez más alejada de los ideales que inspiraron la acción de monarcas como Jaume de Aragón.

 

Varios son los puntos a tratar en la biografía de Jaume de Aragón. En primer lugar habría que empezar con los orígenes. Jaume I nació un 2 de febrero de 1208 bajo un halo de leyenda. Sus padres fueron Pere II  titular de la Corona de Aragón, heredero de la sangre goda del mediodía francés y señor de aquellas tierras que todavía, en fecha de su nacimiento, disputaba contra la unión papado – rey de Francia. Descendiente de los reyes de Navarra y Aragón y de los condes de Barcelona y Castilla, y  María de Montpellier cuyo legado principal era la sangre. La madre de ésta era Eudoxia Comnena de Constantinopla.  Por sus venas corría también la misma sangre de los emperadores de Bizancio (herederos del legado de Roma en el este de Europa).

 

A pesar del legado sanguíneo de sus progenitores, éstos no tenían descendencia hasta que nació, envuelto en la leyenda en el momento de su concepción –según el mito, fue concebido en el lecho real a oscuras para que el rey pensara que se trataba de su amante-, un 2 de febrero en Montpellier. Su nombre, no menos significativo, fue elegido por su madre María de Montpellier. Colocó una vela por cada uno de los apóstoles decidiendo poner el nombre de la vela que más tardara en quemar. La vela que se consumió mas tarde fue la de Santiago, Sant Iago; Sant Jaume. Con lo cual, le fue impuesto el nombre de uno de los santos más emblemáticos de la cristiandad medieval. El apóstol guerrero, el patrón de la Caballería hispánica. Hechos míticos que hacían prever  su importante paso en el devenir de la identidad europea.

 

Pero pronto llegaron las desavenencias a la vida del joven héroe. Quedó huérfano de padres cuando contaba la temprana edad de 5 años.

 

En abril de  1213 fallecía en Roma María de Montpellier. La causa del viaje a Roma de María fue para pedir justicia al papa por el intento de Pere II de divorciarse de esta para casarse con su amante María de Montferrat. Estando en esta ciudad moriría.

 

Tan sólo cinco meses después,  el 13 de Septiembre de 1213  moría en batalla Pere II por la defensa de las tierras occitanas contra el Papa y el rey francés.  Esta muerte sería una de las más significativas en el período medieval por lo que supuso para el devenir histórico del sur europeo en el futuro. La derrota de Muret, conllevaría la derrota de todo el esplendoroso universo occitano. El inicio del fin del mundo de la caballería medieval occitana y del catarismo en toda el Languedoc y en consecuencia el sometimiento de todo aquello que no fuese una visión que se denominaría posteriormente jacobina, y que correspondía  al proyecto unitario e independentista  francés. Todo ello en connivencia con el papado al que la personalidad espiritual de dicha región le resultaba especialmente molesta. Fue el fin del espíritu heroico tradicional en la zona “dels bons homes”. A partir de este momento la política catalano-aragonesa cambiaria su visión expansionista del norte –Occitania- y llevaría su mirada hacia el sur ,las tierras sometidas bajo el yugo musulmán del levante peninsular.

 

Jaume I quedó con 5 años huérfano de padres. Fue entonces cuando, por mediación del papado, fue arrebatado de las manos de Simón de Montfort, enemigo y responsable en último extremo de la muerte de su padre y de la masacre occitana, y puesto en manos de los Templarios del castillo de Monzón.  Se podría decir que, a la nobleza de su linaje se añadió un nuevo motivo de esperanza para el futuro glorioso del monarca. Los hados habían traído la desgracia con la muerte del monarca Pere II pero pusieron las bases para su  educación templaria -si no hubiera muerto su padre, probablemente nunca habría sido educado bajo la total tutela templaria-  para el , ya de hecho, monarca catalano-aragonés.

 

La educación  bajo la supervisión del Temple llevó al joven monarca una visión cristiano – guerrera y heroica de la vida. En su mente se formó la idea y la visión del significado pleno de la palabra cruzada, y del ideal de reconquista europea.

 

Hasta aquí los orígenes o la base de lo que sería Jaume I. Un monarca con una herencia sanguínea europea capaz de unificar bajo su mando territorios bajo una identidad común y una educación bajo los mejores educadores posibles, aquellos señores del Medievo tan ligados a la caballería catalana y a la dinastía a la que pertenecía. A partir de este hecho podemos conocer su legado. Solo sabiendo su origen -de sangre y educación- podemos percibir o intuir la magnitud de este personaje 800 años después.

 

Este legado lo enfocaremos, brevemente, desde tres puntos de vista: 1º La de reconquista; 2º la de política territorial hacia el sur y 3º la política territorial en el norte.

 

La Reconquista

Como hemos anunciado anteriormente, la educación bajo la orden del temple de Jaume I hizo rebrotar la visión guerrera o cruzada que llevaba  en la sangre. Siendo ya rey de hecho, los ataques de piratas berberiscos de Mallorca a las costas de ciudades catalanas fueron la escusa que llevó a la determinación de conquistar la isla. Fue el primer paso para una conquista gloriosa.

 

A pesar de la visión política territorial, no menos importante y que trataremos a continuación, que se pretende dar 800 años después de su nacimiento en la importancia vital de dicho personaje lo realmente importante fue el nombre con el que se recuerda al monarca en las crónicas. Cada uno de ellos tenía un sobrenombre que caracterizaban a los monarcas - su padre Pere II fue el católico ya que fue coronado por el propio papa-  Jaume I sería conocido como EL CONQUISTADOR. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

 

La herencia territorial que dejaron los monarcas anteriores, entre ellos su padre Pere II, tras la gran victoria de las Navas de Tolosa donde se pudo acabar con la amenaza almohade en la península ibérica, los reinos musulmanes estaban de nuevo desmembrados en taifas. Esta decadencia de los invasores árabes hizo ver a Jaume de Aragón que era una oportunidad de continuar la obra reconquistadora de sus antepasados hacia el sur. A este hecho se unieron los intereses de una nobleza aragonesa que aunque enfrentada desde el principio con el joven monarca, participaban con él en el ideal de Cruzada y Reconquista. Con todo, la decisión de Jaume I llevo a la reconquista de los territorios peninsulares desde el norte de Castellón hasta Murcia pasando por Mallorca.

 

La isla de Mallorca cayó el último día del año 1229.  El futuro Reino de Valencia se tomaría en tres etapas: la primera etapa empezaría con la toma de Burriana y  Peñíscola en 1233. La caída de la ciudad de Valencia sería el hito más importante en su reinado, caería un 9 de Octubre de 1238. La segunda etapa finalizaría con la toma de Alzira el 30 de Diciembre de 1242. La tercera etapa abarcaría desde 1243 a 1245 llegándose a los límites estipulados en el tratado de Almizra de 1244 firmado entre Jaume I y el infante Alfonso - futuro Alfonso X de Castilla- delimitando la expansión sobre territorio musulmán de la corona de Aragón y Castilla. Las tierras delimitadas al sur de la línea Biar- Vilajoiosa quedaron reservadas para Castilla, incluida Murcia.

 

A pesar de esto, Jaume I tomó en 1266 con la participación de su hijo, el futuro Pere III el Grande,  el reino de Murcia con el fin de ayudar a su yerno, el rey Alfonso X el Sabio de Castilla. Aunque fue conquistado y cedido al rey castellano, un contingente importante de aragoneses y catalanes repoblaron el territorio murciano.

 

Política territorial hacia el sur.

Una vez finalizada la conquista de los nuevos territorios había que organizarlos. La particularidad en la política de Jaume I, fue que cuando juró como monarca  catalano – aragonés, lo hizo en unas cortes únicas. Tras su reinado  se crearon las bases de lo que sería conocido en siglos venideros como la Corona de Aragón. Una Corona confederada por varios reinos con cortes propias cuya unión de hecho era la chancillería reial. Tras la decisión en 1244 de que el río Cinca fuera el límite entre Aragón y Cataluña las cortes se reunirían por separado. Con las Cortes Valencianas que tardarían en consolidarse, se creó una base para la futura Corona de Aragón. Territorios interdependientes pero unidos por su sangre y sus orígenes en una misma identidad, unos símbolos y una misma autoridad. La sangre Real.

 

Política territorial hacia el norte

Respecto a la política en el Midi francés. Se puede decir que Jaume I con el Tratado de Corbeil en 1258 finalizaría la tradicional política catalano-aragonesa de presencia en el norte de los Pirineos, tierras míticas para su dinastía a las que le unía una identidad, orígenes y los lazos sanguíneos y sentimentales con el antiguo reino godo de Tolosa . Por medio de este tratado renunciaba a favor de Luís IX de Francia a los derechos de los antiguos condes de Barcelona en Occitania. Con ello cedía, definitivamente, a la monarquía Capeta los derechos de un territorio que fue ejemplo y resurgir de la identidad de Europa tan solo una generación antes frente a sus enemigos. A cambio, Jaume I. en este tratado, consiguió la independencia legal de los condados  catalanes, todavía sujetos por lazos feudales con el ya inexistente Imperio carolingio. Luis IX renunciaría a los derechos como descendiente de Carlomagno sobre los condados catalanes, herederos de la Marca Hispánica. Fue un Tratado muy positivo para Jaume I ya que a pesar de la renuncia a su influencia en las tierras del norte, pudo afianzar la independencia territorial de los condados catalanes con respecto a la monarquía Capeta y con ello reforzaba legalmente la Corona de Aragón.

 

Jaume I fue un monarca longevo. Falleció en la ciudad de Alcira el 27 de Julio de 1276 a los 68 años de edad.

 

Su legado fue la base para un imperio confederal de diversos territorios mediterráneos que en el futuro llegarían hasta Atenas y Neopátria. Un imperio confederal que funcionó magníficamente y fue la envidia del mundo conocido en su época recreando una identidad propia con sus particularidades bajo un mismo monarca descendiente de godos y romanos. 

 

Creó la base también para una cultura bajo una misma lengua que ha llevado, 800 años después, a no pocas disputas por su nombre, identidad y origen en los territorios de la antigua Corona de Aragón ,cuyos miembros pretendían arañar los despojos de la herencia de un gran monarca, bajo el sometimiento de un yugo castellano; sin pensar, ni un segundo, en toda la herencia cultural que nos une en lugar de buscar lo que nos diferencia para conseguir una identidad propia que nos haga más fuertes ,algo que perfectamente podríamos extrapolar al resto de Europa. La búsqueda de la identidad valenciana, catalana o mallorquina impide hoy encontrar la unión real de lo que supuso, gracias a Jaume I, la identidad cultural de los tres territorios catalano-aragoneses  con Joanot Martorell, Ausias March, Ramón Llull, el propio Jaume I en sus Crónicas…. El problema, increíblemente se basa en ¿El nombre de la lengua?. ¿Por qué no defender el origen glorioso de esa lengua?. ¿Aquel origen dels Trovadors occitans imbuidos de esplendor medieval?.

 

Jaume I sería la frontera entre ese pasado glorioso que representaba la extensión de la europea Marca Hispánica con su cultura, su historia y su identidad, su presente catalano- aragonés con la unión de Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca y con una lengua que resplandeció en un futuro glorioso por el Mediterráneo hasta Atenas y Neopatria. El legado de una Identidad que unió esta parte de Europa  bajo la fórmula de Confederación -unión a reivindicar en la Europa actual- unida en aquella sangre real de gloriosos orígenes.

 

Esto es, 800 años después, lo que no deberíamos permitir olvidar en este mundo en decadencia. El pasado glorioso de nuestro pueblo a través de figuras míticas como la de Jaume I: su origen, educación, política y cultura. Un legado que pertenece a la Corona de Aragón; a todos los españoles… a todos los europeos.

 

 

 

 

 

 

 

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