Blogia

Identidad y Tradición

ORANIA: POR LA AUTODETERMINACIÓN AFRIKANER.

ORANIA: POR LA AUTODETERMINACIÓN AFRIKANER.

Por Enrique Ravello.

Presentado de forma insistente como un maniqueo problema de “negros” buenos contra “blancos” malos y acompañado de conciertos en homenaje a exterroristas convertidos en presidentes, merchandaising para jóvenes europeos etnomasoquistas, el problema sudafricano ha pasado a la sección de “olvidos” de los grandes periódicos occidentales por la dificultad de explicar desde una óptica políticamente correcta, el caótico momento actual.

 

 

Su auténtica realidad es totalmente ignorada por la población europea. La estupidez con que es tratado el tema queda reflejada en esta cita del libro escrito por el periodista Alfonso Rojo, obra de obligada lectura para todo el que quiera formarse una idea de la realidad sudafricana más allá de ñoñerías y prejuicios simplistas: “Un acendrado hábito de los intelectuales europeos ha sido considerar que la raza sólo es relevante a los ojos de los xenófobos furibundos. Sudáfrica era un país a la deriva, poblado por caricaturescos villanos blancos y víctimas negras. El conflicto era esencialmente político y una vez eliminado el corsé del apartheid, la convivencia amistosa y la armonía racial estaban garantizadas. Los perros, las pistolas y las alambradas (de los blancos) eran la “reacción histérica” de una clase social, que presentía el fin de sus enormes privilegios. Los autores de estos optimistas análisis no habían tenido nunca la oportunidad de visitar un twonship (negro) en días de furia. De haberlo hecho, por el nimio detalle de haber nacido con la piel blanca, hubieran sido asesinados” (1)

Imposible de reducir a una dialéctica racista y primaria la realidad del, o de los conflictos, es mucho más polimorfa y compleja, para empezar tenemos que definir una serie de términos sin cuyo conocimiento es imposible saber de qué estamos hablando:

 

¿Quién es quién?

- Bóers: del holandés boer = granjero. Población blanca de origen mayoritariamente holandés, alemán y hugonote que constituye la primera oleada de habitantes llegada de Europa al África austral. Los hugonotes son los descendientes de las familias nobles francesas de confesión protestante que, después de la revocación del Edicto de Nantes en 1685 se vieron obligados a abandonar Francia, algunos lo hicieron en Ámsterdam desde donde se les propuso emigrar a El Cabo con la condición de prestar juramento de fidelidad a los Países Bajos algo que hicieron sin ningún problema; su peso en la formación de la conciencia afrikaner fue muy importante. A ellos se debe el cultivo del vino en este país. También un importante número de familias de origen polaco forman parte del pueblo bóer.

Pueblo tradicional, precapitalistas y antimercantilista, fueron víctimas del Imperialismo británico (también éste “blanco”).

- Británicos: También llamados britons y uitlanders (extranjeros) por los afrikaners. Los primeros en llegar fueron las compañías comerciales con intereses en la explotación del oro y demás minerales recién descubiertos en la zona. Lucharon cruelmente contra los bóers. Posteriormente llegaron nuevas oleadas de británicos no tan ligados a la explotación capitalista. Introdujeron un sistema casi esclavista en las explotaciones mineras y utilizaron en gran número mano de obra xhosa.

Hoy son casi dos millones de personas, y la parte más rica de la sociedad surafricana.

- Zulúes: Pueblo ancestral del África austral, su lugar de origen está al norte del desierto del Kalahari (es decir fuera de los límites de la actual República Sudafricana). En el XIX se convirtieron en la gran tribu negra de la zona y se expandieron por todos los territorios vecinos, durante esta época se enfrentaron bélicamente a británicos y afrikaners.

Como pueblo tradicional y conservador también exigen su derecho a la autodeterminación, para poder regirse con sus leyes ancestrales. Están agrupados mayoritariamente en el partido político Inkhata, que dirige el príncipe Buthelezhi.

Recientemente han empezado a colaborar con los bóers en varios aspectos. Sus enemigos acérrimos son la tribu también negra de los xhosas, agrupados en el CNA de Mandela, los enfrentamientos mutuos suelen acabar en ríos de sangre.

- Xhosas: tribu bantú del centro de África, llegaron en torno al siglo XVII al este de la actual Sudáfrica. Su llegada en masa al país se debe en un primer momento al uso que de ellos hacían los británicos como mano de obra barata, y luego voluntariamente buscando en Sudáfrica una salida a la brutal pobreza de las naciones negras originarias.

La prensa occidental tiene la tentación de presentarlos como los “negros nativos con derecho a la tierra en la que viven hace milenios…”, lo que constituye una gran falsedad. Durante mucho tiempo su organismo político el Congreso Nacional Africano (CNA), y su brazo armado, Umkhonto we Sizwe, asesinó sin muchos miramientos a granjeros blancos pero especialmente a zulúes. También la lista de atrocidades del CNA también incluye a muchos xhosas, el caso más conocido es el protagonizado por Winnie Mandela, nominada a premio Nobel de la Paz, y durante mucho tiempo “Mamá Mandela” para la prensa bienpensante occidental, quien fue juzgada y sentenciada a 6 años de cárcel por participar personalmente en el asesinato a golpes y puñaladas de un joven negro de Soweto al que pretendían arrancarle la confesión de mantener relaciones homosexuales con un pastor metodista blanco. Esto unido a la sospecha de que su matrimonio con Nelson (75) fue para ella (57) un simple trampolín a la fama, lo que parece confirmarse por su relación extra conyugal con un joven abogado (30) llamado, Daluxolo Mpofu, ha provocado que “Mamá Mandela” haya desaparecido de la lista, eso sí sin ruidos ni estridencias, de los mitos con los que se bombardea y paraliza mentalmente a la juventud europea.

El CNA estuvo financiado desde Moscú. Otro aparato político-terrorista xhosa, el Congreso Panafricano (CPA) lo era desde China, los encontronazos entre el CNA y el CPA solían acabar con varios “camaradas” de uno y otro lado sometidos al ritual del ‘necklace’ es decir introducir a alguien en un neumático, rociarlo con gasolina y quemarlo vivo. Un tercer grupo típicamente xhosa fue la Organización del Pueblo de Azania (AZAPO) que proponía la instauración del un régimen “popular, comunista y racista negro”, abogaban cambiar el nombre del país por el de Azania, en un intento de “recuperar” la negritud de Sudáfrica, -el nombre también fue usado temporalmente por el CNA y el CPA-, lo triste es que Azania es simplemente el nombre árabe de la costa de Zanzíbar, no pudiendo encontrar nada más propio de la “negritud” tuvieron que conformarse con éste. Durante el proceso de democratización actual se exigió a los xhosas que abandonasen el nombre de Azania, para quedar como definitivo el del República Sudafricana, así como también debieron renunciar a la bandera que proponía el CNA negra, verde y amarilla, la definitiva salió de un diseño particular en el que se combinaban esos colores con los de la bandera oficial hasta al fin del apartheid: naranja, blanco y azul celeste.

- Hotentotes: una tribu de bosquimanos que serían los primeros habitantes de Sudáfrica, de piel color cobre, técnicamente pertenecen a la raza amarilla, desaparecieron prácticamente como grupo racial a principios del siglo XVIII diezmados por el virus de la viruela traídos por los europeos. Hoy sólo quedan unos pocos bosquimanos en las zona fronteriza entre Botswana (en el desierto del Kalahari, de donde el gobierno les está intentando desalojar), Namibia y Sudáfrica, algunos se establecieron en Ciudad del Cabo, que dieron origen a la comunidad mestiza local (los coloured).

- Otras comunidades: judía y la india, fue esta última la que curiosamente, a principios del siglo pasado, puso las bases de la resistencia negra, tanto teórica como tácticamente, no hay que olvidar que Gandhi residió en Sudáfrica durante unos cuantos años.

 

El nacimiento de una nación.

Los primeros afrikaner llegaron al África austral antes de que los primeros colonos blancos llegasen a lo que después serían los Estados Unidos, con lo que cualquier tipo de paralelismo con el colonialismo europeo del siglo XIX es simplemente ridículo. En el caso sudafricano, ni los blancos son “colonos”, ni los negros son “nativos”.

Sin pretender dar un repaso a la génesis de la República Sudafricana (para lo que recomendamos la obra anteriormente citada), sí queremos resaltar algunos hechos clave que nos permitan comprender la evolución de los acontecimientos y la difícil situación actual. El primer europeo que puso sus pies en el sur del continente africano fue el portugués Bartolomé Díaz en la lejana fecha de 1488, constituyendo allí un simple enclave comercial en la ruta hacia Goa y la India, pero en 1647 un barco perteneciente a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales naufragó frente al Cabo, fueron rescatados por otro buque de su misma nacionalidad, y al regresar a Ámsterdam empezaron a contar lo que allí habían visto, lo que movió a Jan van Roebeeck y un nutrido grupo de colonos calvinistas holandeses a emigrar e instalarse en la zona, fue el nacimiento del pueblo bóer. Durante todo el XVIII los bóers inician su expansión hacia el interior del país librando feroces guerras contra las tribus negras, bantúes y zulúes que se inmersos también en un periodo expansivo hacia el sur, si bien es a principios del XIX cuando los bóers, presionados por la presencia británica en la zona costera que por esos años empezó a ser numerosa, comienzan el mítico Gran Trek, o la gran aventura de colonización del interior del país.

El imperialismo británico, sólo interesado en la extracción de materias primas y el tráfico de esclavos se hace fuerte en el litoral, dejando a los, para ellos, atrasados y rudos bóers, el interior del país, permitiéndoles proclamar la independencia de Orange y Transvaal. El problema surgió cuando en 1866 se descubre también la existencia de grandes yacimientos de oro en Transvaal, material que para una economía rural, autosuficiente y, por decirlo de algún modo, anticapitalista, como era la bóer no tenía mayor importancia, pero que los mercantilistas británicos no podían dejar perder, la tensión entre ambas comunidades se hizo insoportable por la continua presión inglesa, y se llegó al estallido de la guerra anglo-bóer.

Dos son los acontecimientos que marcan el nacimiento de la nación y del nacionalismo bóer: el triunfal Gran Trek y la guerra anglo-bóer, que además de suponer una derrota demostró una crueldad con la población civil por parte del imperialismo británico hasta esa fecha nunca conocida. Fue durante este conflicto bélico (1899-1902) cuando el ejército británico creó una modalidad de reclusión para soldados, mujeres y niños, que se haría tristemente famosa a lo largo de todo el siglo XX: los campos de concentración, por otra parte ya experimentados durante la Guerra Civil Norteamericana,

Los británicos retuvieron en campos de concentración a 116.572 personas, la mayoría mujeres y niños. Dicha cifra constituía aproximadamente un cuarto de la población bóer. Después de la guerra, las cifras oficiales del gobierno daban por muertos en los campos de concentración del ejército británico a 27.927 personas, de los cuales 26.251 eran mujeres y niños, y más concretamente 22.074 niños por debajo de los 16 años.

La guerra finalizó en 1912 con la creación de la Unión Sudafricana. Los años posteriores permitieron cierta reconciliación entre británicos y afrikaners, cuyas lenguas el inglés y el afrikaans (2) fueron co-oficiales. Si bien hubo fuertes tensiones internas, sobre todo durante las guerras mundiales en las que los británicos impusieron su voluntad luchar junto con los aliados, mientras que los afrikaners, vinculados a Prusia (y luego a Alemania) desde que ésta les ayudó en la guerra anglo-bóer preferían dar apoyo al otro bando. Una institución que resultó determinante para el renacimiento afrikaner fue la Broederbond, fundada en 1918, y constituida como sociedad secreta y la que se accedía después de una ceremonia iniciática, no fue refugio de débiles mentales y aficionados a las estrellas, sino que por el contrario, se nutrió de la elite sudafricana, tanto es así que todos los primeros ministros, dirigentes militares y altos funcionarios salieron de esta Broederbond. Desde ella se diseño el apartheid, pero también fueron sus miembros, no como tales, obviamente, sino desde sus respectivas funciones de dirección social, los que preconizaron un estado solamente para afrikaners, y también estados propios para cada una de las demás etnias, en los que pudieran desarrollarse según sus costumbres y tradiciones, de esta proposición nacieron los famosos bantustanes.

Desde 1983 y ante los cambios que ya se preveían inevitables, el líder de la Broederbond (La Hermandad), Pieter Lange, volvió a incidir con fuerza en la idea de un Volkstaat sólo para afrikaners, proyecto del que se han hecho eco todos los partidos nacionalistas después del final del apartheid.

Durante el siglo XX se consolida la Sudáfrica que conocemos con la instalación del famoso apartheid en 1948, cuyo final coincide con las primeras elecciones libres y la instalación de un régimen democrático aparentemente normal, pero que efectivamente ha llevado a Sudáfrica a una situación prácticamente insostenible, con unos niveles de criminalidad insólitos, convirtiendo a Johannesburgo en una de las ciudades más peligrosas del planeta. Ante este nuevo régimen político, tutelado por los xhosas, los demás grupos han lanzado una fuerte oposición reclamando su propio derecho a la autodeterminación.

La nueva perspectiva del nacionalismo afrikaner.

“Un colono, una bala…” y “¡Matemos a los bóers!”, “¡Matemos a los granjeros!” eran los poco tranquilizadores lemas que se solían oír en los meetings del CNA, hoy en el poder.

La llegada al poder de Mandela, vino inmediatamente seguida de un aumento de la inseguridad, política y también física de la población de origen europeo, también de los xhosas y de la comunidad hindú.

Desde 1945 el poder estaba de forma casi perpetua e institucional en manos del Partido Nacional, aunque ya en 1982 sufrió una importante escisión de sus sectores más derechistas quienes fundaron el Partido Conservador, nada contentos de los gestos aperturistas del Partido Nacional. Poco antes del referéndum sobre el final del apartheid, el Partido Conservador contaba con un apoyo cercano el 40% de la población blanca, sus líderes postularon por un no en dicha consulta pero finalmente se impuso el sí preconizado por el Partido Nacional de De Klerk. Una vez instalado un sistema democrático abierto a toda la población, el Partido Nacional intentó abrirse a todos los sectores de la sociedad: mestizos, hindúes, xhosas, convirtiéndose cada vez más en un partido multirracial, urbano y anglófono, aún así no pudo evitar ser derrotado por el CNA de Mandela en las primeras elecciones y definitivamente pasó a un segundo plano de la vida política. Blancos en el CNA hay muy pocos, algún “briton” y algún “blanco de kippá”, pero más del 90% de la militancia es xhosa (negros)

Acostumbrados a dirigir la nación, los blancos” aceptaron de mal grado pasar a desempeñar un papel secundario, pero más aún los afrikaners que se sintieron desplazados en una Sudáfrica multirracial y mercantilista, y que consideraban al Partido Nacional como un traidor, empezaron a nutrir grupos afrikaners fuertemente nacionalistas. Negros en la oposición, sí los hay y muchos. La práctica totalidad de los zulúes agrupados en su partido Inkhata, enemigo mortal del CNA. La inmensa mayoría de los blancos “britons” y la práctica totalidad de los afrikaners, están también en la oposición.

Todos los nacionalistas afrikaners reclaman su derecho a la autodeterminación y la constitución de un estado propio, como pueblo diferenciado que es. Si bien el emplazamiento, dimensiones y composición de ese futuro estado, al que muchos llaman Orania (3), son todavía objeto de discusión. Los más nostálgicos mantienen que el nuevo estado debe ser simplemente la resurrección de una Unión Sudafricana dirigida por los afrikaners, exceptuando los bantustanes ya libres. El famoso Movimiento de Resistencia Afrikaner (Afrikaanse Weerstandsbeweging AWB) de Terre Blanche (2), habla más propiamente de un estado bóer con los límites que tuvo antes de la guerra con los ingleses, es decir Orange y Transvaal, poblado exclusivamente por bóers, es decir los afrikaners granjeros que han seguido fieles al estilo de vida tradicional, y del que quedarían excluidos los afrikaners “cosmopolitas” de ciudad de El Cabo y los anglosajones. Otro propuesta, es la del Partido Conservador, en la que se reclama un estado para todos los afrikaners, y los angloparlantes eran bienvenidos y tratados como iguales, con el único requisito de aprender el afrikaans.

 

 

(1)- Alfonso Rojo, La tribu blanca, p. 193. Ed. Planeta, Barcelona 1993.

 

2)- Derivación del holandés con una pronunciación muy particular, menos rico en sus formas gramaticales, y que incorporó algunas palabras de los nativos hotentotes, especialmente de los que incorporados al servicio doméstico, estuvieron en estrecho y familiar contacto con afrikaners.

 

(3) Orania es el nombre que ha adoptado un “experimento” de microestado independiente bóer, fundado por el pastor calvinista y profesor de Teología en el Universidad de Petroria, Carel Boshoff

 

(4) Recientemente asesinado por negros

 

 

POR LA INDEPENDENCIA DE FLANDES

POR LA INDEPENDENCIA DE FLANDES

 

Por Enrique Ravello.

 

La independencia de Flandes significará el fracaso del Estado artificial belga, nacido de conversaciones de despacho e intereses extraños. No tener en cuenta la realidad popular histórica y cultural de los pueblos es el camino al enfrentamiento y al fracaso

 

Flandes será uno de los pueblos de una futura Europa unida y poderosa, basada en criterios etno-biológicos y no en jacobinismos decimonónicos.

 

 

Tras la definitiva derrota de Napoleón, las potencias vencedoras se reúnen en el llamado Congreso de Viena (1814-1815) en el que se trazará un nuevo mapa de Europa y se definirá un nuevo sistema político-ideológico (la Santa Alianza), base de la Restauración post-napoleónica.

 

Uno de los objetivos de la nueva cartografía definida en el Congreso es rodear a Francia de una seria de estados-tapón que contuvieran cualquier nueva posibilidad de expansionismo galo. Es así como se determina el nacimiento de los Países Bajos (Bélgica, Holanda y Luxemburgo), estado artificial que no sólo permanecerá unido hasta 1830, disgregándose, en atención a una de sus múltiples contradicciones internas: la religión. La católica Bélgica se independiza de unos Países Bajos controlados por los protestantes holandeses, pero el nuevo estado recién nacido, aún homogéneo desde el punto de vista religioso incluye dos comunidades muy diferente entre sí: la valona de lengua francesa y la flamenca de lengua neerlandesa.

 

Detrás del nacimiento de Bélgica estaban los intereses franceses. Sólo la presión internacional evitó que Francia se anexionara todo el territorio belga. El objetivo de París era romper la política de estados-tapón contra el expansionismo francés que se había establecido en el Congreso de Viena por miedo a una nueva política como la realizada por Bonaparte. Todo esto motivaría que en el nuevo estado «mixto», la lengua, la cultura y todo lo relacionado con Francia estuviera por encima de la lengua y la cultura de la mayoría de sus habitantes: el holandés.

 

El proceso de franconización del país afectó de manera especialmente intensa a su capital. Bruselas, la ciudad más importante de Flandes, ahora convertida en la capital administrativa del nuevo estado, sufrió un proceso de burocratización en el que el francés, protegido por encima de todo en una estado teóricamente bilingüe, se impuso al holandés, primero en la administración, luego en la escolarización y finalmente en la vida pública. Bruselas tiene hoy un estatus especial dentro del estado belga, y no pertenece a ninguna de las dos grandes regiones. Para los flamencos sigue siendo su capital y el símbolo del trato discriminatorio de la administración belga hacia la cultura y lengua neerlandesa.

 

Las fronteras belgas se verían ampliadas como consecuencia del ignominioso Tratado de Versalles, el encalve de Eupen, arrebatado a la Alemania derrotada en base a los “nuevos principios democráticos” fue anexionado a Bélgica. Una minoría alemana –que hoy constituye el 1% de la población- se sumaba al puzzle, obviamente el grado de adhesión de la comunidad germanoparlante a la melange belga, ha sido siempre bajo.

 

 

La lucha por la identidad flamenca.

Sólo diez años después de su nacimiento Bélgica siente los primeros síntomas de divergencias internas, en la década de los 40 del siglo XIX, la mayoría flamenca reivindica que su lengua, el holandés, tenga el mismo rango de oficialidad que el francés.  También durante la segunda mitad del XIX el socialismo tendrá una gran repercusión entre las clases populares industrializadas valonas, mientras que en Flandes, fundamentalmente campesino, el catolicismo seguirá siendo la principal ideología de referencia. Así el movimiento flamenco irá creciendo en influencia en las sucesivas décadas. Pero es la Primera Guerra Mundial el detonante de la aparición de un nacionalismo flamenco propiamente dicho. Nacionalismo que incluía desde el independentismo flamenco, hasta los que propugnaban la unión con Holanda en una Gran Neerlandia. El hecho de que las autoridades alemanas dividieran administrativamente el Estado belga en dos zonas monolingües (marzo de 1917) acrecentó la identificación ente nacionalismo flamenco y colaboracionismo pro-alemán. Esta tendencia de proximidad del nacionalismo flamenco hacia Alemania, se mantuvo durante el período de entreguerras (1919-1939), y aún más con la llegada del nacionalsocialismo al poder, es precisamente en estos años y en estas circunstancias cuando se asistimos al nacimiento de un primer Vlaams Blok (Bloque Flamenco) que conseguirá en 1936, un 16% de votos en Flandes y un 15% en 1939. La práctica desmembración de Bélgica durante la ocupación Alemana, provocará una cuasi simbiosis entre el nacionalismo independista flamenco y el colaboracionismo con la Alemania nacionalsocialista, siendo Flandes una de las zonas de Europa que aportó mayor proporción de voluntarios para luchar en el ejército alemán.

 

La dureza de la depuración post-45 y el la elevada capacidad organizativa entre los flamencos que habían sido partidarios del Eje, hizo que pronto éstos constaran de un extenso tejido asociativo insertado en la sociedad flamenca, incluso con una asociación política propia, la Vlaamse Concentratie (VC), que en una fecha tan  temprana como 1949, ya superó los 100.000 votos. Sin duda hay que considerar a esta VC como el precedente del actual Vlaams Belang, partido político que, siendo un ejemplo en la aplicación de lo que venidos llamado «autonomía histórica», todavía mantiene entre sus principios «una incondicional amnistía para los condenados por colaborar con la Alemania nacionalsocialistas después de la SGM. El Vlaams Belang proclama que muchos condenados fueron víctimas de los excesos del sistema judicial belga», según denuncia la prensa oficial belga. En esos años, Karen Dillen fundaría la VMO (Vlaamse Militanten Orde), que se integraría en un nuevo partido el Volksunie (VU), el fracaso de este partido se debió a que en la dirección del mismo se situaron a  los militantes menos ideologizados, por temor a que los nombres de personas vinculadas con «colaboracionismo» apareciesen en los primeros puestos de la organización, fue este error el que permitió a los dirigentes de la VU dar un giro liberal y autonomista a la formación y entrar a formar parte de un gobierno de coalición belga, motivando la salida inmediata del mismo de la mayor parte de la militantes y de los cuadros más formados y concienciados. La VU no remontó la situación y se convirtió en un diminuto partido liberal, rebautizado como Nieuw-Vlaamse Alliante.

 

Vlaams Blok - Vlaams Belang: la vanguardia flamenca.

Los cuadros y militantes que abandonan la VU acusándola de liberal y moderada fundarán el Vlaams Nationale Partij (VNP) de Karen Dillen y el Vlaamse Volkspartij (VVP) que se presentarán juntos a las elecciones de 1978 con el nombre de Vlaams Blok, para esas elecciones se recuperó el viejo lema de entreguerras que pasaría a ser el lema del nuevo VB, Nuestro pueblo primero, y aunque los resultados no fueron buenos (1.8%) supusieron el lento inicio de una nueva andadura.

 

El Vlaams Blok tenía un programa realmente extremista, con componentes abiertamente racistas, apoyando el régimen de apartheid de sus primos afrikaneers, que el VB, reconocía, junto a los holandeses, pertenecientes a su misma comunidad biocultural. Pronto un nuevo tema iba a convertirse en la principal idea-fuerza del VB, la antiinmigración, asumido como tal en su IV Congreso de (1984) en el que se  proclamó la intención de luchar contra «la invasión extranjera». Esta idea-fuerza, acompañada con una progresiva moderación en las formas, que no en el mensaje, pronto empezaría a  dar resultados electorales satisfactorios:

 

                             sólo en Flandes        

    

Legislativas 1978                     1.8%

Legislativas 1981                     1.5%

Europeas 1984                         1.3%

Legislativas 1985                     1.9%

Legislativas 1987                     3.0%

Europeas 1989                         6.6%

Legislativas 1991                     10.4 %

Europeas 1994                         12.6 %

Legislativas 1995                     12.3 %

Europeas 1999                         14.8 %       

Legislativas 1999                     15.4 %  

Legislativas 2003                     18.6 %

Europeas 2004                         22.3 %

 

Pero no todo es fácil para el VB durante estos años.

Declarado oficiosamente «partido apestado», el resto de fuerzas políticas belgas crean entorno a él un “cordón sanitario”, que consiste en no pactar en ninguna institución (nacional, regional o municipal) con el VB. Eso significa que sólo una mayoría absoluta puede darle las alcaldías de los varios municipios donde es la fuerza más votada.

 

Algunos de sus dirigentes tendrán graves problemas con la justicia y los medios por determinadas declaraciones u opiniones. Karen Dillen, presidente del partido,  se le acusa haber traducido el libro de Maurice Bardèche Nuremberg or the promise land, donde se pone en cuestión el holocausto. Roeland Raes, vicepresidente, es condenado por revisionismo en acerado con la Ley Negacionista Belga. Para no perjudicar la imagen del partido, abandona sus cargos en el mismo, y desaparece de la dirección del mismo. Hasta su muerte en 2007, Karen Dillen fue considerado un referente por todos los miembros y simpatizantes del VB, su hijo Koenraad Pillen es actualmente eurodiputado por la formación flamenca.

 

En 2004 el partido es condenado en la Corte de Gante por «incitación al odio y discriminación racial». Algunos de sus estatutos, como el que se refiere a la exclusiva admisión de miembros de raza blanca, son la excusa perfecta que utiliza el sistema judicial belga para prohibir en el que en ese momento es el mayor partido flamenco en intención de voto (aprox. 28%) y en apoyo popular.

 

Llegados a este momento las opciones son sólo dos: o rectificar las causas que han llevado a la disolución del VB y seguir luchando con éxito en la vía política, o la ilegalización y la clandestinidad. Obviamente se opta por la primera y se realiza una importante campaña propagandística para lanzar al nuevo,  Vlaams Belang (Interés Flamenco). A ojos de las autoridades belgas es una simple operación de maquillaje. Para los dirigentes del Vlaams Belang la prohibición del VB «no es el final sino un nuevo comienzo»; el presidente del Vlaams Blok, Frank Vanhecke, escribe el último comunicado del partido tras ser disuelto: «podemos estar legítimamente orgullosos de la lucha política que ha desarrollado el VB. Durante estos años nuestro partido ha sido un precursor. El VB ha sido el primero en poner en cuestión las utopías de las llamadas sociedad multirracial y la política catastrófica y ruinosa en materia de inmigración. El VB ha emprendido la lucha contra la dictadura de lo políticamente correcto. Esta dictadura vive sus últimos espasmos con la condena de nuestro partido… Después de todos estos años, tenemos los electores, los cuadros y los militantes competentes para crear un nuevo Vlaams Blok, Este nuevo Vlaams Blok, que tendrá probablemente un nuevo nombre pero que tendrá el mismo programa y a las mismas personas, deberá llegar a ser más grande y más fuerte que nunca», los pocos días se presentaba oficialmente el Vlaams Belang, del que también Franz Vanhecke será el presidente.

 

En esta nueva dinámica de moderación se producen las comentadas reuniones de Filip Dewinter con algunos representantes de la comunidad judía de Amberes. Dewinter intenta una jugada a dos bandas: por un lado alejar al VB de cualquier posible nueva acusación de revisionismo o antisemitismo; por otro, intentar sacar votos entre la comunidad judía de Amberes, haciendo gala de su nunca escondida ni disimulada, islamofobia. Estas  reuniones y entrevistas de Dewinter tienen más un efecto mediático que real, la mayoría de los judíos reaccionan negativamente y lanzan advertencias a los suyos para no caer en «la trampa de Dewinter», el mismo, Elie Wiesel, premio Nobel de la paz y sobreviviente de Auschwitz, dijo que los judíos no tienen cabida en los partidos xenófobos. «No importa la crisis por la que estemos pasando, ningún judío debería ir a la extrema derecha”, dijo. “Un judío nunca debería ser aliado del racismo porque sabemos de qué se trata». El porcentaje de judíos que termina votó a la candidatura de Dewinter a la alcaldía de Amberes, no llegó al 5%.

 

Tampoco las autoridades belgas creen que el Vlaams Belang haya cambiado lo suficiente con respeto al anterior Vlaams Blok y usando argucias semi-legales plantean la supresión del financiamiento público del partido, es decir su estrangulamiento económico. “Los partidos del sistema buscan desde hace tiempo el modo de frenar el irresistible ascenso electoral del VB (que ya se ha convertido en el primer partido del país). En 2004, fallaron en su intento. Después de haber hecho votar una serie de leyes sobre medidas, así llamadas, anit-racistas a fin de poder condenar al Vlaams Blok, nuestro partido fue condenado por una Corte de jueces nombrados políticamente. En consecuencia el Vlaams Blok fue disuelto. Este asesinato político se volvió contra los que lo cometieron, pues nuestro partido resurgió de sus cenizas con el nombre de Vlaams Belang, y obtuvo la mejor victoria electoral de su historia en las elecciones regionales flamencas de 2004… La tentativa actual de cortar el financiamiento público del Vlaams Belang es la enésima tentativa desesperada por parar a un partido que ha demostrado que no puede ser batido electoralmente”, ha declarado su senador, Jurgen Ceder.

 

En la cita electoral de las municipales de septiembre de 2006, el Vlaams Belang  logró seguir aumentado de votos, como los vienen haciendo en las catorce últimas citas electores.

 

El VB siempre ha apostado claramente por la separación de Valonia y la creación de la República de Flandes. 2009 es un año electoralmente importante en esta lucha por la secesión flamenca. El mes de junio se celebrarán las elecciones al parlamento flamenco y las elecciones europeas. En las primeras el VB presentará un programa basado en la independencia, la expulsión de ilegales, el control de la inmigración y la prohibición de construir mezquitas. Para las europeas el cabeza de listas será Frank Vanhecke, al que se le ha pretendido abrir un proceso por «racismo», la segura renovación de su acta de eurodiputado será una victoria para todos los partidarios de la libertad de expresión, aunque el Parlamento europeo, teóricamente tan dispuesto a defender las libertades democráticas, ha amenazado con hacer una «excepción» en el caso de Vanhecke, quien dejó por este motivo la presidencia del partido en 2008 a favor de Bruno Valkeniers un acérrimo defensor de la «Europa de las regiones y de las identidades».

 

El modelo organizativo del VB responden exactamente con el de un partido implicado en su sociedad y en la comunidad que defiende. Lejos de ser una fría burocracia que aparece solamente en momento de la campaña electoral, el movimiento nacionalista flamenco tiene una tejido estructural amplio, con organizaciones específicas para el combate cultural, la defensa de la lengua, la solidaridad entre los trabajadores o dedicadas al mundo universitario. Entre ellas podemos destacar a Voorpost como vanguardia cultural y al sindicato universitario NSV, el de mayor implantación en la Universidad flamenca.

 

 

Flandes y la construcción de Europa.

Para hablar del final de Bélgica y la separación de Flandes, se utiliza comúnmente la palabra «independencia», más por su carga simbólica que por su significado real. El Flandes del siglo XXI no podrá ser independiente y soberano en el sentido decimonónico del término Estado, como tampoco lo son España, Francia o Alemania, que hace mucho dejaron de ser Estado-Nación aunque algunos nostálgicos sigan empleando esta terminología.

 

Para nosotros, los identitarios el único Estado independiente a defender y a construir es el Estado desde Galway a Vladivostok, instrumento político del gran pueblo europeo –unido por lazos de historia, del cultura y sobre de origen común-.

 

Si la actual UE marca una proceso de pseudo-unidad continental sin la menor voluntad política, una verdadera construcción europea pasaría ante todo por la difusión de lo poco que queda de las soberanías nacionales en función del futuro Estado europeo.

 

La defensa de las actuales soberanías nacionales «sólo» tiene sentido por hacerse frente a un organismo supranacional –la UE- de tendencia mundialista y auténticamente anti-europea. La unidad de la burocracia y el gran capital contra y no la unidad de los pueblos de Europa.  Sin embargo esa defensa del «pequeño Estado-Nación» debe ser criticada desde el punto de vista conceptual. Situando como primer objetivo político el nacimiento de un futuro Estado europeo, las fórmulas de la Europa de las naciones suponen una parálisis y un freno en el proceso unitario. Como señala Guillaume Faye:

 

«Los partidarios de la Europa de las Naciones defienden la noción –la misma del “concierto de las naciones” del Congreso de Viena de 1815- de una organización minimalista de Europa, donde las soberanías nacionales quedaría preservadas y donde todo se limitaría a una forma de negociaciones inter-estatales. Europa sería una “entente” entre países totalmente independientes que conservarían su total autonomía monetaria, militar, diplomática, etc. Todo lo más se fundaría sobre un mercado común interior y de aranceles aduaneros exteriores.

Esta visón me parece que se corresponde más al mundo del siglo XIX, y no al del siglo XXI. Enumeremos sin orden de prioridad los argumentos mayores que se oponen a esa Europa de las Naciones:

1)          La amplitud de las amenazas de todo orden hace que se hay convertido en imposible para un conjunto geopolítico de menos de 150 millones de habitantes ser independiente y poder desarrollar una eficaz política de potencia. El siglo XXI será dominado por la lógica de los grandes bloques etno-civilizacionales.

2)          La Europa de las naciones sería bendecida abiertamente por los Estados Unidos, que intentarán, aún con más fuerza que hoy, dividir para reinar mejor (…)

3)          Aún haciendo grandes esfuerzo, Francia por sí misma o otros países del mismo tamaño no pueden pretender pesar en la economía o en la política mundial ni defender eficazmente sus intereses, y todavía menos pretender una independencia o una estrategia tecnológica e industrial propia. Es más, los europeos no tendrán ninguna potencia militar si permanecen desunidos (…): sólo se puede pensar en una ejército común si existe un Estado común con una política de defensa única. La liberación de los europeoas de la OTAN no pasa por menos Europa sino por más Europa.

4)          Es ilusorio pensar que, sin ningún marco estructural y por el simple resultado de tratados, los europeos podría llegar a establecer una política común en cualquier materia. Le Concierto de Naciones, doctrina tan querida a los “soberanistas” daría una sinfonía disonante sin jefe de orquesta»

 

Como señala el pensador galo, el gran obstáculo para la definitiva construcción europea son las reticencias de los actuales Estados en ceder soberanía.  Ése será el primer obstáculo a corregir cuando se construya el marco adecuado de unificación continental.

 

Esa futura Europa no podrá construirse más que con criterios de unidad en los temas esenciales y de  subsidiariedad y especificad en las cuestiones que atañan a cada uno de los pueblos que la componen. Su construcción es el primer objetivo de todos los identitarios europeos. La unidad de la «Europa de las etnias» no es lo mismo que la desintegración de Europa en etnias.

 

Una gran Europa definida por criterios etno-biológicos y territoriales, construida con criterios de armonización y de reconocimiento e la personalidad de todos y cada uno de los pueblos que la componente. Flandes será uno de ellos.

 

 

 



Faye, Guillaume Faye, Nouveau discours a la Nation Européene (édition revue et augmentée). Ed L´Aencre. París 1999, pp. 201-203.

 

EL LATIR DEL CICLO ANUAL: CELEBRACIONES DE MUERTE Y VIDA.

EL LATIR DEL CICLO ANUAL: CELEBRACIONES DE MUERTE Y VIDA.

 

Por Federico Traspedra

 

 

«Er ist der Stern, er ist die Sonn,
Er ist des ewgen Lebens Bronn,
Aus Kraut und Stein und Meer und Licht
Schimmert sein kindlich Angesicht»

«Él es la estrella, es el sol,
La fuente eterna de la vida.
Entre la hierba y la piedra,
En el mar y la lumbre,
Resplandece su rostro infantil»
 
                                             NOVALIS

 

 

La Naturaleza como Libro Divino

 

En estos tiempos que corren, el antropocentrismo y la antropolatría imperan y anidan en mentes y corazones de mujeres y hombres en este mundo actual, convulso en plena crisis no simplemente de cambio climático (léase «ecológica»), o de valores (léase «ético-política») o económica. Nosotros –los identitarios– nunca nos cansaremos de insistir que esta crisis en general es fundamentalmente una crisis espiritual, puesto que la disociación de Cielo, Hombre y Tierra es más que evidente. Ese antropocentrismo –esa religión laica «liberal y progre» a un mismo tiempo– en su máxima categoría imperante es la llamada antropolatría: el materialismo, en todas sus versiones (léase histórico, económico, biológico, etc.) como pseudo-religión, conduce sólo a adorar y a pensar en dinero, beneficios, ultra tecnología y demás sucedáneos o vanidades. Y todo esto, es el efecto de una causa.

 

Vivimos de espaldas a la Naturaleza, hemos olvidado esa cosmovisión tradicional de que «en el mundo tradicional, la naturaleza era no “pensada”, y sí “vivida” como un gran cuerpo animado y sagrado, “expresión visible de lo invisible”»(1). La Creación es la máxima expresión de sabiduría y el gran libro divino que el Creador nos ofrece. De ahí que en la tradición hermética, sus maestros tienen presente que para realizar la Obra, basta con imitar a la Naturaleza. Nos hemos desconectado de los circulares ritmos naturales y se van olvidando sus celebraciones y ritos, ceremonias y fiestas, perdiendo parte no sólo de nuestra identidad, también implícitamente de nuestro espíritu. La memoria de los antepasados con su legado de Conocimiento y Sabiduría, está oculto a los ojos de un mundo cada vez más profano y –de la Naturaleza cada vez más profanada– donde lo sagrado ha sido relegado a las brumas… ¿tal vez de Avalon, del jardín de las Hespérides?

 

Y como todos sabemos, la Naturaleza en sus ciclos estacionales: primavera, verano, otoño e invierno, nos recuerdan dos lecciones que siempre debemos tener presente: por un lado, la impermanencia a la que estamos sometidos todos los seres de la Naturaleza y por otro, el triunfo de la Luz. Nacemos con el ciclo ascendente del año, como las semillas que han sido recogidas en la tierra y nuestra infancia es eterna Primavera. Nuestra juventud se expande y es pletórica en la estación del crecimiento del reino vegetal. En el Verano alcanzamos nuestra madurez, después que la flor ha dado paso al fruto. Estamos pues listos para ir marchitando en el Otoño, ya en pleno ciclo descendente del año, para dejar la vida y morir en el ocaso del Otoño y recogernos en el seno del Invierno. Nos pudriremos en la Tierra y en su interior, germinaremos de nuevo para renacer de nuevo en la Primavera. Morimos para nacer, así como antes fueron las Tinieblas y después la Luz, primero el Caos y después el Orden. Morimos para nacer, y así como sabemos que el invierno siempre da paso a la primavera, debemos tener presente que nacer y conocer es lo mismo, puesto que Conocer es co-nacer. Antes fue la Noche y después el Día, como nos recuerda la tradición céltica y la escandinava. Hombre y Mujer vuelven siempre al seno de la madre, a la Tierra, mientras que el padre Sol con su poder fecundará de nuevo con su Luz y calor a la semilla, con la ayuda de los otros dos elementos restantes: aire y agua. Esta analogía llena de simbolismo son leyes divinas y naturales a las que estamos sometidos, incluidas en las iniciaciones de diversas tradiciones.

 

No han sido los últimos en tener presente esta cosmovisión, pero es menester citar a los escritores románticos del siglo XIX, que percibieron en su memoria de la sangre, que, tras el Racionalismo y la Ilustración, esa antropolatría se instauraba definitivamente en los corazones de sus congéneres. He aquí unas muestras de Verdad y Belleza de esa perenne sabiduría, ofrecidas por la pluma de Hölderlin: «Ser uno con todo, ésa es la vida de la divinidad, ése es el cielo del hombre. Ser uno con todo lo viviente, volver, en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza, ésta es la cima de los pensamientos y alegrías, ésta es la sagrada cumbre de la montaña, el lugar del reposo eterno donde el mediodía pierde su calor sofocante y el trueno su voz, y el hirviente mar se asemeja a los trigales ondulantes»(2). O bien de la mano de un Novalis, que al igual que su compatriota nos lega estos versos: «Todas las cosas están en el Uno y el Uno está en todas las cosas,/ ver la imagen de Dios en la hierba, en una piedra, / el espíritu de Dios en el hombre y en los animales, / esta actitud deberíamos tener en el fondo de nuestros corazones»(3). Y también en ensayo denunciaba el terrible olvido de ese legado: «Ya en la infancia de los pueblos existieron espíritus profundos que descubrieron que el rostro de la Naturaleza era el de una divinidad, mientras que los demás, con el corazón liviano, no se ocupaban de ella más que para depositarla sobre la mesa; el aire les resultaba reconfortante bebida, las estrellas eran la luz para iluminar sus danzas nocturnas, y las plantas y los animales, sólo excelentes alimentos; la Naturaleza se les ofrecía no como un templo grandioso, sino como de un agradable recetario y una regocijante despensa. Otros, de alma más sensata, distinguían las muchas posibilidades que la Naturaleza les ofrecía, pero todavía en estado salvaje, y día y noche se dedicaban a crear modelos para conseguir una Naturaleza más noble».

 

Dentro del seno de la Tradición cristiana europea, esta cosmovisión se mantuvo por algunas figuras excepcionales, hombres sabios y santos, entre los que cabría citar a San Francisco de Asís, como el máximo exponente de esta visión sagrada en torno a la naturaleza y a la Creación del Supremo Artista. Recordad el conocido poema «Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas, especialmente el señor hermano sol…», exposición máxima de un esoterismo cristiano, que pervive e influye en el seno del catolicismo, llevando a la nueva religión a re-venerar olvidados santuarios a lo largo de toda Europa, bajo advocaciones marianas o de santos en particular. Y también cumple hacer justicia –dejando aparte frivolidades y prejuicios neopaganos– que la selva o bosque virgen, la montaña sagrada o la fuente milagrosa, igualmente perviven en la memoria de nuestros abuelos, así como en su tiempo estuvo en la de nuestros más remotos antepasados, merced a esa savia del esoterismo cristiano que llenó de monasterios y ermitas nuestros mas inhóspitos y agrestes lugares de España y de Europa(4).

 

El fundador de la Orden del Cister, cuya influencia como es sabido, se extendió entre la Orden del Temple –San Bernardo– igualmente participaba de esta cosmovisión sagrada en torno a la naturaleza, a la Creación. Fue él quien dijo que «hallarás en los bosques algo más que en los libros. Los árboles y los pedruscos te enseñarán cosas que no podrás aprender de ningún maestro». Copartícipes de esta recta visión de la naturaleza, como Ecce omnia opera Domini, también fueron entre otros Fray Luis de León, San Juan de a Cruz, Fray Luís de Granada, y también en nuestros tiempos el cisterciense Thomas Merton.

 

La Naturaleza de por sí misma es un auténtico santuario, así lo percibieron, sintieron y vivieron nuestros antepasados. «Entre los antiguos germanos, sedentarios primitivos, es decir, que rechazaban la arquitectura propiamente dicha, los santuarios estaban localizados, pero siempre en la naturaleza virgen. El bosque de Broceliande, entre los celtas, y el de Dodona, entre los griegos, son ejemplos de una perspectiva tradicional análoga, a pesar de la presencia, en estos pueblos, de una arquitectura sagrada y una civilización urbana. Entre los hindúes, el bosque es la morada natural de los sabios; y se encuentra este mismo “aprovechamiento” espiritual del aspecto sagrado de la naturaleza en todas la tradiciones que tienen –siquiera indirectamente– un carácter primordial y por lo tanto mitológico»(5).

 

El mundo por entonces era mágico, Dios o los dioses, la Divinidad en suma, eran algo cercano, sutil, pero intensamente sentido, vivido y experimentado. Una lectura con visión tradicional de las antiguas mitologías indoeuropeas, nos describirán una naturaleza animada tanto para griegos y romanos, como para celtas, germano-nórdicos y eslavos, puesto que para todos ellos la Naturaleza era «una poética metáfora, una metáfora tangible de la vida de los dioses (una Metamorfosis divina). Hay en estas cosmovisiones una absoluta y confusa interpenetración entre lo material y lo espiritual. La naturaleza es consustancial a la divinidad (y al espíritu humano). La Vida de la naturaleza es, de hecho, la manifestación visible de la vida de los dioses. Lo que se ve claro leyendo a hombres antiguos (como Hesíodo en su Teogonía u Homero en La Odisea o La Ilíada) no es que haya espíritus o dioses que simplemente se manifiesten en la Naturaleza, sino que las montañas, ríos, bosques…La naturaleza es toda, en sí misma, espíritu. El latir de la vida, el movimiento de los astros, el paso de las estaciones…todo, es divino. Desde la noche de los tiempos, como vemos, no pudo entenderse otra religión que la de la naturaleza»(6) .

 

En la Antigüedad, nuestros pueblos europeos, no precisaban de edificar templo alguno puesto que para ellos, como venimos insistiendo hasta ahora, toda la naturaleza en sí misma era sagrada. Formaba parte de un todo y sus ciclos estacionales con sus fiestas –regio-sacerdotales, guerreras o agrarias– eran ritmo de sus vidas, de sus campos, de sus animales, de su caza. Y como nos recuerda Alain de Benoist, «…después de los trabajos de Eliade y de Dumézil ya no se puede reducir a las antiguas religiones paganas a un simple culto a la naturaleza. El paganismo jamás fue un puro naturalismo, incluso cuando los antecedentes “naturales” y cósmicos juegan en él un papel central. Tampoco fue nunca un panteísmo, como en Giordano Bruno o Spinoza, aunque también hallamos elementos panteístas en casi todas las culturas religiosas»(7).

 

 

 

 

Solsticios y Equinoccios

 

No nos detendremos mucho en este apartado, existe suficiente literatura al respecto. René Guénon, Julius Evola, Hermann Wirth, Jean Mabire y Pierre Vial, entre otros, han escrito lo fundamental en torno a estas festividades. Sólo recordaremos a vuela pluma, que nuestras principales fiestas o celebraciones, en sus analogías paganas y cristianas, siendo éstas regidas como sabemos, por el movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Dos son los solsticios y dos los equinoccios y así queda delimitado nuestro año, el giro completo de la Tierra alrededor del Sol, de la rueda-órbita alrededor de su Centro.

 

Por un lado tenemos los dos solsticios, sabiendo e interpretando desde un punto de vista hermético que «Los solsticios –de sol stare, el sol se detiene– marcan los momentos del año en los que el Sol parece detenerse en un punto fijo de su órbita, para a continuación reiniciar su marcha en sentido inverso. Estos momentos de inmovilidad abren las puertas que permiten acceder a otros estados de ser; así el solsticio de invierno abre la puerta de salida de la “caverna cósmica”, mientras que el solsticio de verano abre una puerta que es simultáneamente de entrada y salida»(8). Así pues tenemos dos partes del año, claramente divididas, del Solsticio de Invierno (21 de Diciembre), desde la gélida Navidad con su nacimiento del Sol, (o del Cristo solar según interpretaciones), hasta el Solsticio de Verano (21 de Junio): desde un San Juan Bautista (27 de diciembre) hasta un San Juan Evangelista (24 de Junio). Para nuestros antiguos, estas dos fases del año corresponden como el dios romano bifronte Jano a dos períodos, a dos puertas solsticiales, la de los «grandes misterios» (estados supraindividuales) y la de los «pequeños misterios» (estado humano): según la tradición védica, el período ascendente del sol a la «Vía de los Dioses» y el período descendente a la «Vía de los Padres, Antepasados». Y este período ascendente y descendente también lo podemos aplicar al período mensual de la Luna, pues en su fase creciente está en relación con el deva-yâna –o Vía de los Dioses– y en su fase decreciente con el pitr-yâna– o Vía de los Padres, Antepasados. También recordar que cuatro son las fases de la luna, al igual que las del sol(9).

 

Citábamos antes la salida de la caverna cósmica con relación a los solsticios. Para su comprensión diremos que la caverna cósmica es la caverna iniciática, considerada por un lado como una imagen del mundo y por otra del corazón del ser humano. La caverna desde un punto de vista iniciático es el lugar del «segundo nacimiento» o iniciación, el «sepulcro» del cual se re-nace. Es en suma la caverna el mundo profano, el mundo de las tinieblas y de la ignorancia, y para que pueda existir una «salida final» de dicha caverna, es necesario que «el iniciado debe precisamente sobrepasar en esta nueva fase del desarrollo de su ser, del cual el “segundo nacimiento” no era en realidad el punto de partida»(10).

 

Sabemos que el latir del ciclo anual, es como una rueda o cruz solar, una cruz espacio-temporal que con su eje vertical (al Norte corresponde el invierno, al Sur el verano) y su eje horizontal (al este la primavera, al oeste el otoño), ordena el ciclo y el rito de nuestra Tradición, expresión de un arquetipo universal.

 

Por otro lado, están los equinoccios, completando los ejes de la cruz solar. Los equinoccios «equilibran» el año, puesto que en ambos la Tierra se encuentra en el punto intermedio de su órbita con respecto al astro rey. Con los equinoccios, según la tradición hermética, tenemos a los dos arcángeles, Gabriel y Miguel (25 de Marzo, 29 de Septiembre, Fortaleza y Templanza respectivamente), con fechas muy cercanas a los equinoccios, puesto que por un lado el día y la noche tienen una misma duración y por otra está equidistante del invierno-Norte y del verano-Sur.

 

 

 

 

Pervivencias del latir céltico: Difuntos y Mayos

 

En base a estas cuatro grandes fiestas, generalmente celebradas por casi todos los pueblos europeos, tendríamos que añadir a ellas otras cuatro, propiamente de origen céltico y con un significado similar, aunque no idéntico a los solsticios y equinoccios, pero que igualmente forman parte, digámoslo así, del patrimonio del latir del ciclo anual, igualmente con celebraciones y ritos de muerte y vida. Markale nos asevera que «el año céltico, basado en un calendario lunar, con un mes intercalado cada cinco años, está claramente dividido en dos estaciones, invierno y verano, lo que hace que su eje central vaya del 1º de noviembre al 1º de mayo. Repitámoslo: el calendario céltico, y por tanto druídico, no tiene estrictamente ninguna relación con los solsticios»(11). Aunque a esto habría que añadir, que los monumentos megalíticos como los dólmenes (anteriores por otra parte al mundo céltico) «reutilizados» por los pueblos célticos, tienen una orientación especial, generalmente en relación al solsticio de verano.

 

Las cuatro grandes fiestas célticas según el Calendario de Coligny son el Samain, Imbolc, Beltaine y Lugnasad:

 

Samain era una fiesta comunitaria donde todos los hombres y mujeres que integraban «de derecho» dicha comunidad, debían obligatoriamente asistir, puesto que allí se hablarían asuntos políticos, religiosos, y económicos. Etimológicamente Samain significa «el final del verano», es decir el comienzo del invierno y a su vez el primer día de un nuevo año. A su vez este día según la tradición céltica, era el encuentro de dos mundos, el de los vivos y el de los muertos. Ciertamente como en el noroeste peninsular sabemos, la parroquia de los muertos establece contacto con la parroquia de los vivos. Ambos mundos se interrelacionan e ínter penetran en estas fechas y así lo atestiguan las leyendas célticas, puesto que el acceso al Otro Mundo, grandes batallas y muertes rituales del héroe que ha transgredido ciertas prohibiciones, acontecen en este señalado día. Igualmente conocemos que este día en nuestro calendario cristiano corresponde al día de todos los Santos, ya en pleno otoño y ciclo descendente del año. También asociado al día de Todos los Santos estaría el día de los Muertos, aunque en realidad según Markale, para el pensamiento céltico «no hay en Samaín ni muertos ni vivos, como tampoco hay dioses ni hombres. Hay todo»(12). En la antigua Irlanda, los fuegos debían estar apagados y el fuego renacerá en el momento en que los druidas enciendan uno nuevo. Según Markale, este simbolismo habría sido transferido por los cristianos a Pascua.

 

Después de transcurridos tres meses después del Samain, vendría la festividad del Imbolc, bajo la advocación de la diosa Brigit, cristianizada bajo el nombre de Santa Brígida. El 1º de febrero es el día cristianizado de la Candelaria, fiesta purificadora a mitad del invierno. Esta celebración sería más íntima y local, mientras que una celebración que si ha llegado con mayor vigor hasta nuestros días, transcurridos otros tres meses después del Imbolc, sería el 1º de Mayo, Beltaine.

 

Beltaine, etimológicamente significa «Fuego de Bel», es el final del invierno y el comienzo del verano. «De ahí los ritos del fuego, particularmente abundantes y la sacralización de la vegetación naciente…la fiesta de Beltaine es una apertura a la vida y la luz, una introducción en el universo diurno, en lo que todavía se llama en Bretaña los –meses negros–»(13). Esta fiesta sería propiamente sacerdotal y sería costumbre plantar ramas en los campos, huertos y sobre los establos como símbolo de prosperidad y abundancia, siendo en los países germánicos la noche de Valpurgis. Las celebraciones en torno al mes de mayo persisten a lo largo de toda Europa, si bien ha pasado a ser considerada por antropólogos y etnógrafos como una fiesta eminentemente agraria, conocida como los Mayos. «Os Maios», que así denominan en Galiza, son fiestas de carácter eminentemente agrícola, celebrados no sólo en el noroeste peninsular, sino a lo largo de toda la península ibérica bajo múltiples formas, que en esencia simbolizan lo mismo como las Cruces de Mayo en Valencia y Andalucía, especialmente en Córdoba. Esplendor de la primavera, esperanza y «propiciando» buena cosecha, al mismo tiempo que alejando todo ser (visible o invisible) que pueda dañar la fecundidad de los campos. Estos «Maios», antiguos cultos o rituales agrarios (hoy en día fiestas folklorizadas), fueron objeto de denuncia y persecución por la Iglesia, puesto que en Concilios como el de Braga en el 570 o el de Lugo en el siglo VIII, se condenaron estas «prácticas» de culto fitolátrico. Como sabemos, el mes de Mayo pasó a ser el mes de las flores, el mes de María. Las condenas se extendieron también en la edad media, donde por ejemplo en Portugal, en 1385, la cámara de Lisboa acordaba que «nâo se cantem Mayas nem Janeiras». El cabildo compostelano igualmente prohibía entrar en la catedral a las «maias» y «demiños», bajo pretexto de lo indecente de sus danzas y canciones.

 

Hay siempre dos elementos principales en torno a esta celebración europea de los Mayos. Encontramos por un lado el Árbol de Mayo y por otro los Reyes del Mayo. Naturaleza y Hombre/Mujer, son símbolos en este ancestral recuerdo del triunfo de la primavera, ya que como nos recuerda el maestro V. Risco, esta estación del año siempre «significa el reverdecer de las plantas, el comienzo del año agrícola, la alegría de ver levantarse el sol por encima del horizonte y coger fuerza; y tiene diferentes formas: árbol de Mayo, hombre cubierto de ramas, armadilla de verduras y flores, reina de mayo, pareja de mayo, cruz de mayo, engalanar las casas con ramas, esparcirlos por los campos, presagios de hartura y dinero…»(14).

 

Algunos etnógrafos nos recuerdan que la referencia escrita más antigua sobre esta festividad, la encontramos en el romano Tácito: «Igual que la feliz unión de dos seres produce numerosos hijos, la plenitud de los dones de la naturaleza es provocada por la unión de los dos sexos. Se tiene, pues, una idea profunda y clara, de los fenómenos naturales del mundo, y se ve hasta qué punto el hombre está inscrito en la naturaleza, hasta que punto estas representaciones son antiguas y arraigadas. Ya en el siglo XII se habla de la visita de una reina de Pentecostés ricamente adornada. El relato de Tácito del viaje de la diosa Nerthus de la fertilidad y de la Tierra procede, sin duda alguna del mismo espíritu»(15).

 

En las diversas comunidades de etnia y lengua alemana, los «mayos» son igualmente celebrados análogamente que en otras zonas de Europa, así pues observamos que «en el folklore, este triunfo de la primavera tiene como símbolo la guirnalda primaveral (Ernte-kranz, en alemán, literalmente “corona de la cosecha”) que se entrega a la joven pareja del “Rey de mayo” y a la “Reina de mayo” para ser colocada la corona triunfal en lo alto del mástil de los festejos, el “Palo o Polo de Mayo”, símbolo del Árbol de la Vida y del Eje que une Cielo y Tierra. Se trata de una corona vegetal que, con su verdor, su belleza y lozanía, su brillo y su aura alegre, proclama la Victoria del Sol y de la vida renacida… Esa guirnalda primaveral es como el gran anillo floral que sella el enlace nupcial entre el Príncipe (el hombre o la humanidad) y la Princesa (la Naturaleza). No queda sino añadir que dicha corona verde y florida viene a corresponderse con la Rad-kreuz (rueda solar, cruz céltica)… En ambos se expresa la misma idea de totalidad y armonía, de vida centrada en torno a la luz»(16).

 

La costumbre cristanizada de la bendición de los campos y establos, de los animales que sustentan al hombre en sus duros trabajos agrícolas, e inclusive de bendición de aguas (recordemos la festividad de la Virgen del Carmen) como hemos podido observar a lo largo de este artículo, tienen sus lejanos ecos en las antiguas tradiciones paganas europeas.

 

A modo de conclusión, vemos que hemos comprobado que existe una estrecha interrelación entre el latir del ciclo anual y la vida externa del ser humano, entre la vida cósmica y nuestra alma profunda, en constante reconquista del estado primordial del Ser, del encuentro y recuerdo constante de Dios a través de su mejor libro escrito que es el de la Naturaleza con su ciclo anual y su latir, de la existencia primaveral y paradisíaca de la Edad de Oro, del Satya-Yuga o edad de la Verdad, del Jardín del Edén, de la mítica y primordial tierra de los ancestros, Hiperbórea.

 

  

NOTAS:

 

1. A Tradiçâo Hermêtica, Julius Evola. Ediçôes 70, p. 33

 

2. Hiperión o el eremita en Grecia, riedrich Hölderlin. Libros Hiperión, 1996. p.25

 

3. Poesías Completas. Los Discípulos en Sais, Novalis. DVD ediciones, 2004, pp. 131 y 253-254

 

4. También no olvidamos a los perseguidores de los cultos paganos, como el caso del galaico-bracarense San Martín de Dumio, que escribió De Correctione Rusticorum para atacar las creencias druídicas (panteístas y naturalistas para él) de los antiguos galaicos. Un dato curioso sobre este obispo de Braga, es que por su culpa, en Portugal cuentan los días de la semana como feiras, en vez de las antiguas advocaciones a los dioses que se conservan en el resto de lenguas europeas.

 

5. Perspectivas espirituales y hechos humanos, Frithjof Schuon. Ed. José J. de Olañeta, 2001, p. 63.

 

6. Paraísos perdidos, Carlos de Prada. RB editores, 2005, p.31

 

7. ¿Cómo se puede ser pagano?, Alain de Benoist. Ediciones Nueva República. 2004, p.14

 

8. La Logia Viva. Simbolismo yMasonería. Siete Maestros Masones. Ediciones Obelisco. 2006, p.255

 

9. Recordar que también durante la Semana Santa, el Jueves Santo se celebra en plenilunio.

 

10. Símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada, René Guénon. Cáp. XXXIII. Ed. Eudeba, 1988, p. 195

 

11. Druidas, Jean Markale. Ed. Taurus, 1989, p. 182

 

12. Op. Cit, Jean Markale, p. 184

 

13. Op. Cit. Jean Markale, p. 185

 

14. Festas do Ano en Obras Completas Vol. 3, Vicente Risco. Ed. Galaxia 1994, p. 605.

 

15. Artículo “Prometida de Mayo-Reina de Mayo” de Friedrich Mössinger, perteneciente al libro La Orden de Edwige Thibaut, p. 291

 

16. La Lucha con el Dragón, Antonio Medrano. Ed. Yatay.1999, p. 430.

 

PEPPE DIMITRI: CUANDO COMBATIR ES UN DESTINO

PEPPE DIMITRI: CUANDO COMBATIR ES UN DESTINO

Por Enrique Monsonís


El 30 de marzo del año 2006, partía hacia la Eternidad uno de los más importantes militantes identitarios europeos de los últimos años. Nos referimos al italiano Peppe Dimitri «il guerriero sanse sonno», tal como era conocido en los ambientes de la Destra Radicale. Como Adriano Romualdi, otro referente del pensamiento tradicional y de la acción identitaria en el país itálico, tuvo un final tristemente moderno, un accidente de tráfico le apartó bruscamente de las trincheras de este escenario de lucha en el mismo barrio romano que le vio iniciarse en el combate por Europa, el tan importante y simbólico para el universo neofascista romano, distrito del Eur.


Nacido en Roma en el año 1956, Dimitri comenzó su andadura combatiente, con sólo quince años, en el Liceo Vivona del Eur en los primeros años setenta. Este instituto de enseñanza media era en aquella época, previa a los famoso años de plomo, un feudo para el movimiento alternativo juvenil italiano, en concreto para organizaciones como Avanguardia Nazionale, en la que el joven Dimitri inició su militancia, convirtiéndose en responsable operativo de la misma y jefe de escuadra, siendo muy pronto conocido en el importante ambiente contestatario romano por sus dotes organizativas y su capacidad de acción dentro de dicho movimiento. La primera batalla fue contra sí mismo, la autodisciplina, el ejercicio físico y el adiestramiento a través de largas y duras marchas en la montaña, pudo vencer la comodidad blanda y la diversión sin límites que rendía los cuerpos y los espíritus de muchos jóvenes de su generación. La acción por un objetivo superior y el estudio de las antiguas tradiciones de los antepasados indoeuropeos afianzaron los inicios de una formación a la vez espiritual, tradicional y política, cuando todavía no rozaba la veintena.


En 1976, una vez disuelta Avanguardia Nazionale, y con diecinueve años, consciente de la necesidad de agrupar a los elementos más jóvenes y activos del emergente movimiento identitario en una organización totalmente novedosa que conjugara el pensamiento y el estudio con la acción política, crea junto a Roberto Fiore y Gabriele Adinolfi el grupo Lotta Studentesca , que dos años más tarde pasará a denominarse Terza Posizione. De esta manera TP se convertirá en el principal grupo de contestación al sistema de finales de los setenta. Los jóvenes de dicha organización se formaron en el combate y el estudio, y en las filas del mismo convivieron personalidades importantes del actual pensamiento identitario como el propio Adinolfi, el cantautor Massimo Morsello, ya fallecido, Roberto Fiore, hoy dirigente y fundador del partido Forza Nuova, o los hermanos Nanni –que morirá en una celda policial en extrañas circunstancias– y Marcello D’Angelis, una generación política italiana a tener en cuenta. Nos encontramos en plena época de los años de plomo, una interesante y sangrienta fase de la guerra civil europea, muy virulenta en Italia, en la que muchos jóvenes militantes cayeron en diversos ataques armados por parte de la izquierda y en la que las organizaciones paramilitares del sistema tuvieron un importante papel que aumentó la confusión. Peppe Dimitri no fue ajeno a esta guerra, y como muchos otros se vio envuelto en la vorágine pagándolo con nueve años de cárcel.


Cuando la formación y las convicciones son las correctas, lejos de ablandar o mitigar las intenciones, la prisión por motivos políticos afianza la motivación por la lucha y la creencia en un ideal superior. De esta manera durante el tiempo que permaneció privado de libertad, y a pesar de presiones externas, la muerte de su madre etc, su prestigio, su combatividad y su moral continuaron intactas. Peppe Dimitri, una vez cumplida su condena continuó luchando por aquello en lo que creía, y lo hizo esta vez a través de la lucha política en las filas de Alleanza Nazionale, de la mano de uno de sus principales dirigentes, el entonces ministro Gianni Alemanno , principal exponente de la corriente de la Destra Soziale de dicho partido y hoy recién elegido alcalde de Roma. Su última actividad política fue como asesor de Alemanno y presidente de uno de los Círculos de AN.


Combatiente ejemplar, deportista, dirigente extraparlamentario, estudioso de las runas y de la tradición indoeuropea, y seguidor de Evola, no tuvo inconveniente, como muchos otros, en introducirse en los ruedos de la política electoral, encontrando en la misma una importante trinchera de lucha, hacia dentro y hacia fuera de la formación política que le acogió. Junto a antiguos compañeros de lucha como Marcelo D’Angelis, o nuevos camaradas llegados desde las facciones más sociales del MSI como el propio Alemanno o su suegro Gianno Accame, se dispuso a continuar luchando por el mismo objetivo de siempre. El pensamiento y la acción volvían a conjugarse en el veterano militante.


La muerte le llegó cuando aún tenía mucho que decir. Y es curioso constatar, cómo hasta su despedida, en los alrededores de los históricos escenarios del Vittorino y del imperial Foro romano, fue de tal modo simbólica, que reunió a diversas generaciones de luchadores, desde veteranos de la República Social hasta parlamentarios próximos al gobierno, pasando por militantes de Ordine Nuovo, Avanguardia Nazionale o Terza Posizione, o los más actuales de los Centri Soziali di Destra. Históricos del MSI, junto a representantes de sus últimas escisiones, y la presencia de exponentes de todas las corrientes culturales y políticas de la llamada Destra. En su despedida Peppe Dimitri supo unir a todas las facciones y representantes de la historia viva del movimiento identitario italiano, mientras el partido al que pertenecía dejaba más patente que nunca la división existente en su seno.


El 2 de abril del 2006 en Roma, la ciudad inmortal, algunos combatientes en pie, despedían a un guerrero. Su ejemplo sigue vivo.


Peppe Dimitri, ¡Presente!


 


(1956-2006)

SESENTA Y SIETE AÑOS CON ADRIANO ROMUALDI

SESENTA Y SIETE AÑOS CON ADRIANO ROMUALDI

 

Por Enrique Monsonís

 

Este proximo mes de agosto se cumplen treinta y siete años de la desaparición del joven profesor, escritor y ensayista italiano Adriano Romualdi. El año de su nacimiento se producía la invasión de la mayor parte del territorio de su Italia natal por las tropas norteamericanas con la consecuente caída del régimen fascista, en el poder desde 1922, mientras que los fieles al mismo creaban en los territorios del norte la República Social Italiana a las órdenes de Benito Mussolini. Precisamente el padre de Adriano, de nombre Pino Romualdi, fue uno de los italianos que participaron en la experiencia social-fascista de la RSI, para posteriormente, tras la derrota de 1945 pasar a crear diferentes organizaciones que continuaran desde las estructuras participativas del nuevo sistema impuesto por los Aliados, o fuera de ellas, la militancia en el ideal social y revolucionario surgido en el seno del fascismo. En concreto, Pino Romualdi, fue vicesecretario del partido neofascista parlamentario Movimiento Social Italiano (MSI) y director del diario próximo al mismo, Il Secolo d’Italia. Siguiendo el ejemplo paterno, aunque con ideas propias, Adriano Romualdi demostró desde temprana edad llevar en la sangre las letras y el periodismo de combate, despuntando en su época de estudiante en las organizaciones estudiantiles del área misina, en concreto en el FUAN, sección universitaria del MSI, destacando recién entrado en sus veinte años de vida con un magnífico escrito sobre Platón o mediante su colaboración en Drieu Le Rochelle: il mito dell’Europa. Desde los primeros momentos de su activismo intelectual y político, manifestó su intención de superar los viejos partidos fascistas y estatalistas anclados en nacionalismos anticuados y conservadurismos estériles , aunque apostando siempre por la necesidad de un partido parlamentario fuerte.

 

Profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Palermo, fue una figura de primer orden en el mundo identitario, destacando asimismo en la lucha política desde las filas del MSI. Como bien expresan los introductores españoles de su estudio histórico Los indoeuropeos. Orígenes y migraciones “en sus planteamientos teóricos y prácticos en el terreno político, se puede ver el genio de alguien que muy lejos de nostalgias y apasionamientos sentimentales, mira la realidad desde las cimas donde sólo llegan los más grandes, su propuesta es la de un dorio, la de un ario: nada de cantos al pasado −algo tan difícil en la Italia de los años 60 y 70− nada de nostalgias de lo superfluo, pero tampoco ninguna transigencia en el campo de los valores, en la defensa de la verdad y en la denuncia de los enemigos de Europa, combate para el que hacen falta armas adecuadas y eficaces y, entre ellas, un partido capaz de ejercer influencia en la sociedad y de ganar cotas de poder real ,constituía la única forma eficaz y realista de hacer frente a las fuerzas contrarias, dotadas de eficaces organizaciones de esta naturaleza”. Precisamente por ello, Romualdi consagró su breve vida a apoyar con sus escritos y su trabajo la creación de una corriente de pensamiento política y cultural alternativa, identitaria y europeísta que superara los patriotismos y nacionalismos estatales, miopes, cortos de miras y sobretodo carentes de sentido a partir de 1945. Sus textos, su activismo intelectual de inspiración evoliana y su actividad en las filas del MSI –del que siempre fue militante− y su participación en todas las publicaciones e iniciativas culturales de la llamada Destra radicale, así lo atestiguan.

 

Introductor de la obra de Julius Evola, consagró su estudio desde la perspectiva del que conoció muy de cerca y comprendió al filósofo italiano, siendo el propio Evola el que definió su obra Julius Evola; l’uomo e l’opera escrita en 1968 como el mejor ensayo conocido sobre su actividad y sus libros. Fue asimismo introductor a las ediciones italianas del profesor alemán Hans F.K. Gunther, Religiosidad Indoeuropea, Humanitas, y Fömigkeit nordischer Artung, siendo la de esta última una de sus obras más interesantes que bajo el título Gli indoeuropei, fue publicada en Padua en 1978, mereciendo la alabanza de Giacomo Devoto, especialista en el mundo indoeuropeo, o del propio Evola que añade que “el viejo mundo indoeuropeo ejercía sobre Romualdi una fuerte atracción y que en este se reconocía de forma particular”. En esta obra quedan recogidas las investigaciones del autor que recoge los trabajos de diferentes especialistas como Specht, Meyer, Schulz, Antoniewickz, Gunther, Krahe o Thieme conjugando los resultados de los estudios de estos en los campos de la arqueología, la historia y la filología. Relacionada con esta última está la publicación en 1973 de Sull problema de una tradizione europea, texto que a juicio del introductor a la edición española Olegario de las Eras, “sintetiza el itinerario espiritual de Europa y la voluntad de combate, de resistencia, de quien siente como propios los principios espirituales y los valores éticos que dan forma a aquellos ciclos tradicionales que hunden sus raíces en la prehistoria indoeuropea”. Compartiendo la opinión de nuestro colaborador De las Eras, añadimos su opinión personal: “no resulta sencillo hallar textos como este ensayo de Romualdi”.

 

Numerosos artículos, introducciones a libros, comentarios, prefacios y ensayos, la mayoría desconocidos en el mundo de habla hispana, avalan la corta pero fructífera vida militante de Adriano Romualdi que falleció de forma trágica una noche del mes de agosto del año 1973. Un cúmulo de circunstancias en apariencia fortuitas −un coche en dirección contraria, la huída posterior del conductor, el coche de Romualdi estrellado en la cuneta sin que nadie se apercibiera del siniestro durante horas, la demora de los servicios de emergencia− se desencadenaron para segar la fértil vida del joven profesor italiano. Tenía treinta años y un prometedor futuro en el mundo de la docencia y en la actividad política.

 

A juicio de Evola, que lo conoció bien, el mundo identitario perdió aquella noche “a uno de sus representantes más cualificados”. Según el conocido filósofo romano, Romualdi, “comprendía lo que llamamos ‘mundo de la Tradición’ y sabía que era de ese mundo de donde había que extraer los fundamentos de una seria política cultural de ‘Derecha’(*) . Admirador de Nietzsche −del mejor Nietzsche−, Adriano Romualdi afirmaba la preeminencia de los valores aristocráticos, guerreros, y heroicos. Estaba, por esta razón, especialmente atraído por la idea de una Orden, por el espíritu templario y la mentalidad prusiana hasta sus supervivencias más recientes. También se inclinaba por los inicios de la romanidad, la de Catón y los cónsules, del ius y del fas, y no tuvo el menor inconveniente en decir que esta Roma fue la Prusia de la antigüedad. Los materiales que había reunido con seriedad y perseverancia habrían podido constituir la base de muchos ensayos importantes. Su entrada en la Universidad, recién nombrado profesor en Palermo le ofrecía ya una esfera de influencia más vasta y la posibilidad de dar una formación espiritual a un cierto número de jóvenes.”

 

Esta opinión aclara mejor que ninguna la importancia del trabajo y la actividad de Adriano Romualdi, así como la tragedia que supone para el mundo identitario su temprana desaparición.

 

El vasto conocimiento, claridad de ideas y belleza en el estilo hacen de Romualdi un escritor, investigador y ensayista digno de ser leído, y sobretodo necesario de ser comprendido en los tiempos en los que nos encontramos.

 

Treinta y dos años después de su partida, su obra continúa plenamente viva.

 

Introducción a una bibliografía de Adriano Romualdi (*):

 

Introducción y ensayo “Una visión del mundo” en: M.Prisco, G.Giannettini y A.Romualdi. Drieu Le Rochelle: Il mito dell’Europa.Ed. del Solstizio, Roma 1964.

 

Platone (Vol I de la colección “Critica della democrazia”).Ed. Volpe, Roma 1965.

 

Introducción a: F. Nietzsche. Oltre el nichilismo. Ed. Volpe, Roma 1967.

 

Introducción a: Saint Loup, I volontari europei delle Waffen SS. Ed. Volpe, Roma 1967.

 

Introducción a: C. Malaparte, La razza marxista. Ed. Volpe, Roma 1968.

 

Julius Evola: l’uomo e l’opera, Volpe, Roma 1968.

 

Introducción a P.Drieu La Rochelle, Idee per a una rivoluzione degli Europei. Ed. Volpe, Roma 1969

 

Introducción a: H.F.K Gunther, Humanitas, Ed. di Ar, Padua 1970.

 

 

 

Ensayo “Sul problema indoeuropeo” en introducción a H.F.K.Gunther Religiosità Indoeuropea. Ed. di Ar, Padua, 1970.

 

Nietzsche. Ed. di Ar. Edizioni Europa, Padua-Roma 1971.

 

Introducción a: A. De Gobineau, L’ineguaglianza delle razze. Ed. Del Solstizio, Roma 1972.

 

Sull problema de una tradizione europea, Ed. de Vie delle Tradizione. Palermo 1973.

 

La destra e la crisi del nacionalismo. Ed. Settimo Sigillo, Roma 1981.

 

Idee per una cultura di destra, Ed. Settimo Sigillo”, Roma 1973.

 

Ensayo “Spengler profeta della decadenza” en introducción a: O.Spengler, Ombre sull Occidente, Volpe, Roma 1973.

 

Le ultime ore de’ll Europa, Ciarrapico, Roma 1976.

 

Il fascismo comme fenomeno europeo. Ed. L’Italiano. Roma 1976

 

Gli Indoeuropei. Ed. di Ar, Padua 1978.

 

Correnti politiche e ideologiche della destra tedesca dal 1918 al 1932. Ed. L’Italiano, 1981.

 

(*) Realizada por G.Gondinet. No se incluyen los diferentes artículos y trabajos aparecidos en las revistas italianas L’Italiano, Il Conciliatore, La Torre, Ordine Nuovo, Via della Tradizione, Il Giornale d’Italia, La Destra, Intervento, L’Italia che scrive, Civiltà, etc.

 

Actualmente se encuentran publicadas en lengua castellana; Julius Evola: el hombre y la obra, El problema de una tradición europea, Los indoeuropeos. Orígenes y migraciones y Corrientes políticas e ideológicas de la derecha alemana de 1918 a 1932.

 

FRANÇOIS DUPRAT Y JEAN MABIRE ENTRE NOSOTROS.

 

Memoria de dos combatientes identitarios

Por E. Monsonís

 

FRANÇOIS DUPRAT: EL VALOR Y LA ESPERANZA ASESINADOS

 

El  sábado 18 de marzo del año 1978, a las ocho horas y cuarenta minutos, un atentado criminal acababa con la vida de uno de los principales exponentes del identitarismo europeo en Francia. Una bomba colocada en su coche, mató al joven profesor y secretario general del Front National,  François Duprat dejando gravemente herida a su mujer en una carretera cercana a la localidad normanda de Caudebec-En-Caux. Tenía 33 años, era profesor de relaciones internacionales en el Instituto de Relaciones Públicas de París, Profesor de Historia en el Colegio de Caudebec, escritor, periodista y cofundador y secretario general del joven partido Frente Nacional. Entre los identitarios franceses se trataba sin duda de una figura de primer orden y de una promesa política. Un autodenominado “Comando del Recuerdo” reivindicó el atentado horas después, supuestamente en venganza por Auschwitz. Nunca se ha encontrado a los autores de este crimen.

 

Duprat había nacido en Ajaccio (Córcega) un 26 de octubre de 1940. Realizó sus primeros estudios en Bayona y Tolosa finalizándolos en París. Licenciado en Historia en 1963, en breve tiempo consiguió plaza como profesor en París y en la localidad normanda de Caudebec-En-Caux .

 

Políticamente se inició muy joven en las filas de la extrema izquierda trotskista siendo miembro a los 16 años de la Unión de Izquierda Socialista, pero evolucionando de forma rápida hacia posiciones identitarias y nacionalistas. Militante de Jeune Nation y de la Federación de Estudiantes Nacionalistas, fue uno de los principales animadores en Bayona del Partido Nacionalista fundado por Venner y Sidos. Siendo muy joven, fue importante colaborador de la revista Défense de Occident y documentalista de Roland Gaucher en su obra La Oposición en la URSS (1917-1967). Tras finalizar sus estudios fue cooperante en el Congo formando parte de la Agencia gubernamental de propaganda de Moishe Tshombe, habiendo también tomado parte en la guerra de Nigeria. Militante activo de Occident, del GUD y de Ordre Nouveau, figuró entre los miembros de esta última organización que junto a Jean Marie Le Pen iniciaron los primeros pasos del partido Front National con el objetivo de dotar a las ideas identitarias de un instrumento político eficaz y con proyección de futuro.

 

Colaborador y animador de revistas como Défense de l’Occident, Revue d’histoire du fascisme o Les Cahiers européens, entre sus obras más conocidas destacan Histoire des SS, Paris, Les Sept Couleurs, 1968,  L’Internationale étudiante révolutionnaire, París, Nouvelles Éditions Latines, 1969, Les Fascismes inconnus, editado por Defense de Occident, 1969, Les Mouvements d’extrême-droite en France depuis 1944, París, L’Ascension du M.S.I. (Movimento sociale italiano), París, Les Sept Couleurs, 1972, Les Campagnes de la Waffen SS, 2 vol., París, Les Sept Couleurs, 1972-1973, La Croisade antibolchevique, París, Les Sept couleurs, 1974, o La droite nationale en France de 1971 à 1975, Paris, Éditions de l’Homme libre, 2002.

François Duprat fue un intelectual y un combatiente durante toda su corta vida, sus análisis del mundo identitario desde sus orígenes, su estudio de la historia más reciente,  y su actividad combativa e intelectual se conjugaron perfectamente con la lucha por la creación de un partido político en el que representaba la línea más lúcida incluyendo en los postulados del mismo la defensa de la identidad europea, y la denuncia del proceso de inmigración extraeuropea como instrumento del capital apátrida en su tarea de esclavización de los pueblos europeos.

 

En el momento de su asesinato era miembro del consejo del FN y secretario general del mismo. Una bomba situada en el chasis de su coche semanas después de que diversos colectivos de extrema izquierda publicaran su dirección, lugar de trabajo y recorridos habituales, truncó una valerosa y prometedora vida de lucha y de servicio a Europa.

 

 

 

JEAN MABIRE  : UN HOMBRE DEL NORTE

 

Hace tres años, concretamente el 29 de marzo del 2006, nos dejaba el escritor y veterano activista identitario Jean Mabire, presidente de honor de Terre et Peuple. Nacido en París en 1927 de familia normanda, estudió en la Escuela Superior de Artes Aplicadas mientras se convertía en miembro activo de la UNEF. Tras realizar su servicio militar como subteniente de paracaidistas, fundó la revista identitaria normanda Viking. En 1954 funda un taller de artes gráficas en Cherburgo donde trabajó en imágenes tradicionales normandas. Entre 1958 y 1959 participó en operaciones de combate en Argelia obteniendo el grado de capitán de la reserva en un batallón de Cazadores Alpinos, siendo condecorado con la Cruz al Valor y la Cruz de Combatiente.

 

Fue cofundador del GRECE y posteriormente de Terre et Peuple en la que compartió la presidencia de honor con el historiador Jean Haudry. Como peridista,  fue reportero y colaborador en Presse de la Manche, Historie, Défense de l’Occident, L’esprit publique, Elements, Europe-Action, Minute, Nouvelle Revue d’Historie, Terre et Peuple y el semanario del Frente Nacional National-Hebdo. En todos sus escritos influyó determinatemente en las tesis de una unión de los pueblos europeos, en la defensa de la identidad de los mismos, en el «socialismo europeo» y en la Europa de las Étnias. Comprometido con estas ideas, fue uno de los fundadores de la Unión por la Región Normanda, reconvertida en el Movimiento Normando, principal fuerza identitaria de dicha región de la que fue presidente de honor, militancia compartida con la del Frente Nacional. Coherente con dicha militancia normanda, participó en muchas iniciativas políticas y culturales sobre la identidad y el origen de los normandos de los que se sabía descendiente, fijando su residencia en Normandía y siendo sus bellos parajes lo último que vieron sus ojos terrenales. Normandía fue a lo largo de su vida el vínculo que le unía a través de la sangre con la patria nórdica que le dirigió durante toda su vida a la lucha por Europa.

 

Autor de más de un centanar de obras, Jean Mabire debuta como escritor con la obra Drieu parmi nous, hommage à Pierre Drieu Le Rochelle en 1963. Especialista en libros de temática militar de la segunda guerra mundial, creyó ver en las unidades de las SS alemanas  a los «nuevos hoplitas», «hijos de los viejos guerreros germánicos surgidos de los hielos y de los bosques. Teutónicos que reemplazaron la cruz de Cristo por la rueda del Sol». En sus obras siempre estará presente su tierra de origen, y sobre todo la nostalgia por el mundo del Norte, la atracción del desafío perpetuo de la mar y la voluntad del combate sin tregua.

 

Figuran entre sus obras más emblemáticas Histoire de la Normandie, en colaboración con Jean-Robert Ragache ,Hachette, 1976 , Les Vikings, rois des tempêtes, en colaboración con Pierre Vial ,Versoix, 1976 , La Saga de Godefroy Le Boiteux, Copernic, 1980 , Histoire secrète de la Normandie Albin Michel collection 1984, Guillaume le Conquérant Art et Histoire d’Europe, 1987, Les Ducs de Normandie Lavauzelle, collection « destins », 1987, Grands Marins normands L’Ancre de Marine, 1993, Légendes traditionnelles de Normandie L’Ancre de Marine, 1997, Vikings : cahiers de la jeunesse des pays normands, Veilleur, 1999, Jean Mabire et le Mouvement Normand (Éditions de l’Esnesque, 1998, Des poètes normands et de l’héritage nordique ,Antée, 2003, referentes a la historia de Normandía, mientras que en la temática militar destacan Les Samouraï, en colaboracion con Yves Bréhéret, Paris, Balland, 1971, La Division Charlemagne, Paris, Fayard, 1974, Les Waffen SS, bajo pseudonimo de Henri Landemer, Paris, Balland, 1974, Mourir à Berlin, Paris, Fayard, 1975 , Les Jeunes Fauves du Fürher. La division SS Hitlerjugend en Normandie, París, Fayard, 1976 , La Division « Wiking », Paris, Fayard, 1980, Chasseurs alpins. Des Vosges aux Djebels (Presses de la Cité, 1984, o La batalla de Narvik 1940,  publicada en en el año 2007 en lengua castellana por Inédita editores, donde narra de forma muy documentada la epopeya de dicha batalla desde un punto de vista europeista describiendo magistralemnte el heroismo de todos los contendientes de ambos bandos. Pero también es autor de libros de temática marinera como Évasions fantastiques Maritime d’Outre-Mer, 1970 o  Les Conquérants des mers polaires Vernoy, 1980, novelas como Les Paras perdus Presses de la Cité, Ogmios, 1987 y Opération Minotaure, Presses de la Cité, 1996 o biografías como Patrick Pearse, une vie pour l’Irlande Terre et Peuple, 1998, reeditada en castellano por Ediciones Nueva República en el año 2003.

 

Pero es sin duda en su obra Thule, en busca del Sol de los hiperbóreos, recientemente editada por Identidad en legua castellana, donde Jean Mabire narra la búsqueda a la que dedicó su vida, partiendo de unos orígenes que él sabe en el Norte más profundo, descubriendo más allá del mundo conocido, a través de la historia europea,  de la fe de nuestros antepasados y de la memoria de la sangre el secreto mismo de la vida y de la lucha a la que consagró su vida.

 

Europeísta convencido, pero no de la Europa geográfica o de la actual y fría entidad política con ese nombre sino de la Europa nacida de la voluntad nórdica, incansable militante identitario, guerrero y fecundo creador, conjugó perfectamente la lucha cultural en las filas del GRECE primero y de Terre et Peuple después, con el combate político en las filas del regionalismo identitario normando y del Frente Nacional. Supo combatir la tristeza y la nostalgia por un mundo perdido con la acción por la preservación y afirmación de la esencia del mismo.

 

Tras su partida, sus camaradas de Tierra y Pueblo y del Movimiento Normando continúan promoviendo la difusión de sus obras. La muerte se lo llevó, pero permanece entre nosotros.

 


 

TIPOS EUROPEOS

TIPOS EUROPEOS

 Firmado como: Gabriel Estalrich.

 

Sería interesante extender algo más este artículo hablando también del origen de las razas de Europa visto que si bien es cierto que genéticamente la uniformidad europea es bastante clara así como también la continuidad desde épocas antiguas también es cierto que desde un punto de vista fenotípico existe una diversidad de formas y tipos raciales de los cuales sería interesante conocer el origen y  la formación de los diversos tipos humanos europeos.

 

Así pues comenzaríamos con un breve introducción al tema de Lothar Killian,”Zum Ursprung der Indogermanen: Forschungen aus Linguistik, Prähistorie und. Anthropologie.”

 

     “Durante el paleolítico superior, la totalidad de la población de Europa estuvo formada por los tipos de Brünn y Combe Capelle, de formas estrechas, y por los tipos de Cromañón y Oberkassel, de formas más robustas, entre los que, sin duda alguna, se produjeron cruces. Esta constituiría la primera diferenciación. A continuación se produce un segundo proceso de diferenciación: La despigmentación de ambos tipos en el norte. De esta forma se formaron en la Mitteleuropa central y nórdica los dálicos y nórdicos rubios y en la Europa meridional y el norte de África los berbéridos y los mediterráneos. En la ilustración 64 se ofrece una representación esquemática de este proceso. En consecuencia, el lugar de origen de la raza nórdica habría estado en Mitteleuropa y cabría decir lo mismo de la raza dálica. Su vecindad provocó con el transcurso del tiempo que se produjeran constantes relaciones entre ambas, lo que condujo a la formación de tipos mixtos nórdico-dálicos. Estos últimos deben recibir esa denominación y no entrar en el concepto de <>. El caso de mediterráneos y berbéridos resulta análogo. En cuanto a la formación de un <> que se puede rastrear desde el final de la última glaciación, ha llevado a la formulación de numerosas hipótesis, siempre en relación con la raza alpina, que han sido catalogadas de forma digna de agradecer por Coon. No obstante, no podemos abordar aquí esta cuestión ya que no concierne directamente a nuestro tema”.

 

Siendo correcto el análisis de Killian vemos que este peca de incompleto al no abordar la formación de otros tipos raciales tales como los Alpinos, Báltico-Orientales y Dináricos. Así pues vamos a exponer una explicación más completa del proceso de formación racial en el continente europeo de la mano del antropólogo Beltil J. Lundman y de su trabajo “The races and peoples of Europe”.

 

Para Lundman la historia racial de las diversas tipologías europeas el sería la siguiente: Los Paleo-Atlántidos serían descendientes relativamente poco mezclados de los hombres Paleolíticos pertenecientes a los tipos cromagnón de Europa occidental y del Norte de África. Los cromágnidos seguirían en dirección norte la retirada de los hielos glaciales al final del Pleistoceno. Vivieron como cazadores especializados en la fauna de las partes nórdicas y atlánticas de Europa. El tipo Paleo-Atlántido nunca fue tan despigmentado como el Faélido o el Escando-Nórdico cuyas tribus emigrarían al Norte después del. Para Lundman tanto los Nórdicos como los Faélidos se habían originado desde otro tipo anterior relacionado con proto-grupos cromágnidos. En el caso de los Faélidos de tipos robustos y en el caso de los Nórdicos desde tipos más gráciles. Faélidos y Nórdicos eran ya en aquellos tiempos racialmente más progresivos y culturalmente algo más desarrollados que los Paleo-Atlántidos. Otro tipo racial que es frecuente encontrar en las islas británicas es el Norte-Atlántido considerado como una variedad de la raza Nórdica pero que presenta caracteres diferentes sobre todo con respecto a la pigmentación, siendo el tipo Norte-Atlántido más pigmentado como resultado de una adaptación a un clima no tan frío aunque húmedo y también como resultado de mezclas con razas europeas más pigmentadas tales como la Atlanto-Mediterránea o la Mediterránea grácil o Ibero-Insular.

Los grupos raciales sud-occidentales serían básicamente los Béridos, Mediterráneos (En sus dos variedades: La Atlanto-Mediterránea más alta y robusta y la Mediterránea Grácil más baja y grácil) y los Alpinos. Todos ellos originados de cromagnones que habrían evolucionados hacia formas de corta estatura (excepto en el caso del tipo Atlanta-Mediterráneo) y mayor pigmentación. Estos cromágnidos sud-europeos serían los menos adaptados a los climas fríos. La mayoría de los tipos Béridos vivirían en áreas poco favorables del la Europa sud-occidental debido a que fueron forzados por otras razas a ubicarse en estas áreas menos favorecidas. Los Mediterráneos de tipo Ibero-Insular serian tipos gráciles originados en regiones mucho más favorables de estas latitudes europeas. La presencia de los tipos más esbeltos y gráciles entre los Mediterráneos habría sido probablemente un resultado tardío de adaptación a un medio determinado. Para el antropólogo Lionel Sims la pérdida de robustez se debe a una etapa en la que desaparecieron los grandes animales, cuya caza implicaba un trabajo en equipo, camuflaje y experiencia, con una vida nómada, sin enfermedades típicas de las poblaciones sedentarias, hacía de esta una vida más excitante y sana; al depender más de la caza de los pequeños animales, más difíciles de cazar, y al verse envueltos en un rápido cambio en su ambiente, el paso fue más bien traumático; al principio el paso a una vida sedentaria al adoptar la agricultura resultaría aburrida para individuos acostumbrados a una actividad más excitante; eso sumado al desarrollo de enfermedades típicas del sedentarismo y desconocidas para nuestros antepasados hasta entonces, contribuyó a un empeoramiento de la salud y, por tanto, dando lugar a individuos con esqueletos más gráciles, afectando también a la altura.

La raza Alpina debió tener un origen en los periodos neolíticos aunque la extrema braquicefalización que ha sufrido y su gran expansión debió de producirse durante la edad media ya que anteriormente también fue una raza confinada a áreas desfavorables. Los Mediterráneos del este o Póntidos y los Alpinos del este se habrían originado de una manera similar desde grupos del este europeo. Los Báltico-Orientales para Lundman serían una raza cuyo origen debería localizarse en áreas muy frías y frecuentemente nubosas. Esto es, en un lugar cercano al mar Báltico y a la zona de despigmentación nórdica. Aunque no lo menciona hoy en día se considera que el complejo racial Báltico se puede subdividir en tres tipos básicos: el Báltico-Occidental muy similar físicamente al Faélido y donde se habrían conservado mejor los rasgos cromágnidos, el Báltico propiamente dicho en el que aun teniendo un origen común al Báltico-Occidental habría sufrido por adaptación al medio ambiente un proceso de “alpinización” y de “borealización”, finalmente el tipo Báltico-Oriental sería aquel en el que los elementos Báltico-Occidentales o Bálticos habrían sufrido una aportación de tipos laponoide.

Finalmente en el caso de los Dináricos y Arménidos estos se habrían originado en las partes nórdicas del sudoeste de Asia para posteriormente desplazarse en dirección norte hasta el sudeste de Europa y el sur de Europa Central posiblemente durante la edad de piedra. Estas dos razas habrían sufrido un proceso de braquicefalización durante su último estadio de desarrollo filogenético.

 

Para terminar sería interesante también conocer algo de la historia racial de Europa con respecto a la cuestión Indoeuropea siguiendo el análisis de Lundman. Para este la raza rubia Nórdica se originó en el Norte de Europa o al menos no lejos de esta región. El color muy claro de los pobladores de las regiones del norte de Europa se debe, según Marvin Harris, a que al comenzar la lenta ascensión hacia el norte los grupos europeos sufrieron un déficit de vitamina D (que se obtiene normalmente del pescado marino) y de calcio que hizo que la selección natural favoreciese la piel blanca, por su mayor receptividad frente a las radiaciones solares, y también por su mayor capacidad para producir la enzima llamada lactasa que posibilita la ingestión de grandes cantidades de leche fresca, alimento básico en los territorios nórdicos. Así, la supervivencia de hijos de piel clara, más fuertes y más sanos por lo general que los hijos morenos en ambientes de poca radiación solar con déficits alimenticios, unido a la alta mortalidad infantil de esas épocas, dio como resultado a una mayor proporción de rubios en las poblaciones nórdicas. Para Harris la mayor proporción del tipo nórdico se produjo hace 6.000 años, pero en realidad se puede asegurar que entre las poblaciones paleolíticas  ya habían individuos rubios, aunque no fueran ni mucho menos mayoritarios con respecto a los morenos evidentemente.  Sin embargo, tribus nórdicas emigraron de manera temprana fuera de sus pobres regiones de origen hacia las ricas tierras del Sur. Los nórdicos llegaron a estas diversas latitudes como conquistadores y colonos, sin embargo poco a poco parcialmente fueron desapareciendo en sus formas más puras debido a la mejor adaptación de los tipos morenos y a la mezcla acaecida con estos. De todas formas, por ejemplo, en España el tipo nórdico aportado por los indoeuropeos fue reforzado después con la inmigraciones germánicas, según algunos antropólogos formaría parte de la composición de los habitantes de los españoles en un porcentaje cercano al 15% lo cual al ser los caracteres nórdicos de pigmentación recesivos a nivel fenotípico podría indicar que en realidad la participación nórdica podría ser cercana al 30% según las leyes de Mendel. Recientes estudios genéticos han llegado a la conclusión de que en cuanto respecta a los españoles se han encontrado marcadores genéticos que demostrarían esta participación, según estos estudios en el Norte de España hasta un 53,49% de la población tendría una participación de marcadores genético de origen nórdico apreciable mientras que en el resto no lo sería tanto pudiendo ser este visible o no a nivel del fenotipo, en cuanto al sur de la España un 26,3% de la población tendría también una notable participación genética de origen norte europeo, en el resto de la población sería menor o no sería tan apreciable.

Pero sigamos con la cuestión histórica. Desde un punto puramente lingüístico los proto-Indoeuropeos parecen haberse originado a través de la mezcla de al menos dos elementos de población (Volkselemente), presumiblemente uno Mediterránido y otro Nordoide. Si esto fuera cierto, los Indoeuropeos que vivieron en una zona más cercanas al sureste, los Indo-Iranios, deberían provenir también de un proto-elemento Póntido (Mediterráneo del Este) y en menor medida de los grupos Nórdico Occidentales De acuerdo a antiguas descripciones y evidencias artísticas, los primeros Indo-Iranios parece que podrían haber contener un cierto componente rubio entre sus pueblos pero no de manera masiva. Por el contrario el resto de los pueblos indoeuropeos parecen haber sido masivamente rubios. Finalmente –y esto es importante- también parece ser cierto que los Tocarios (pertenecientes al grupo occidental IE) y que emigraron hasta los confines de China fueron predominantemente rubios.

Conforme a evidencias artísticas así como también a evidencia craneales el elemento pigmentado de los primitivos IE parece haber sido de origen Mediterráneo del Este, aunque un origen Mediterráneo de origen Danubiano es también argumentable según ciertos autores. El elemento rubio IE, debió de tener un origen Nórdico, si empleamos este término de una manera amplia ya que formas Faélidas debieron también estar presentes entre ellos.

Los cráneos más antiguos de los IE  que conocemos son originarios de la parte central y sudeste de Alemania y provienen de las edades del hierro y el cobre así como las de las edades del bronze.  Estos cráneos son siempre dolicocéfalos (alargados) e hipsicéfalos.(altos). No se encuentran cráneos dolicocéfalos y platicéfalos (bajos) como en la mayoría de los Escando-Nórdicos actuales (posiblemente por una matización cromagnida de estos últimos). Extremadamente alargados y muy altos fueron los cráneos del ultimo Neolítico entre los pueblos de la cerámica cordada. Los pueblos de la cerámica cordada han sido considerados siempre como un componente racial importante entre el núcleo de los pueblos IE. En su expansión a través de Europa estos pueblos Indoeuropeos de raza predominante Nórdica y antes de llegar a los confines de las actuales Grecia, Italia, la Península Ibérica, Islas Británicas, Francia etc. debieron mezclarse con otros tipos raciales tales como los Mediterráneos danubianos, Alpinos y Dináricos con lo cual a estos países llevarían también parcialmente elementos de estos tipos, como por ejemplo a la Península Ibérica parece que un componente de origen Alpino junto al Nórdico vino en algunas de las migraciones célticas, aunque hablar sobre la cuestión de la Indoeuropeización de la “Keltiké” ha sido tratado en anteriores artículos y nos remitimos a ellos por ahora.

 


 

 

LA IDENTIDAD EUROPEA


Por Enrique Ravello. 

 

La identidad europea no nace en Grecia. La identidad europea no debe entenderse como el resultado final de varios y heterogéneos elementos que le van dando forma a lo largo del proceso histórico. La identidad europea no es la suma del pasado greco-latino por un lado, cético-germánico por otro, y el cristiano que en la Europa medieval podríamos llamar euro-catolicismo... La identidad europea es anterior y preexistente a todas estas realidades, siendo a su vez la que da forma al mundo greco-latino, al pasado cético-germánico-eslavo, -meras adaptaciones históricas en una espacio geográfico concreto y sobre unas condiciones determinadas del espíritu de Europa-, y la que convierte el judeo-cristianismo en una elevada forma religiosa cual fue la Cristiandad medieval, mezcla de elementos cristianos y paganos que durante muchos siglos ha sido la referencia espiritual de los europeos, y que ahora puede dejar de serlo toda vez que las instituciones de las diferentes confesiones cristianas están claramente decididas a eliminar los elementos propiamente europeos, y a convertir al cristianismo en una religión igualitaria y universalista fiel solamente a la mentalidad de los pueblos del desierto en los que tuvo su primer origen.


La identidad europea no se “forma”. La identidad europea “nace” en los albores de la prehistoria, casi al mismo tiempo en el que el hombre, tal y como hoy lo conocemos, aparece en la superficie de nuestro planeta. Los europeos somos ya reconocibles como algo diferenciado desde hace varios milenios. La culturas nordeuropeas de Ertebølle y Ellerberck señalan el nacimiento de la que los historiadores llaman mundo indoeuropeo, mundo indoeuropeo que se reconoce por un lenguaje común, un tipo humano común, la existencia de un lugar primigenio concreto, y sobre todo y desde un primer momento, un determinado sistema de valores y una precisa visión del mundo: lengua, pueblo y Cosmovisión que se expanden por toda Europa conformando y dando origen a todo lo que hoy englobamos en el concepto de Europa. “Además de la importancia de la emigración indoeuropea se refuerza por el hecho de constituir la nueva raza un pueblo con grandes dotes físicas y espirituales, bien contrastada en los imperios y culturas que alcanzaron en la Antigüedad y que lograron su punto álgido en las civilizaciones griega, romana y medopersa” (1) .


La Cosmovisión de nuestros antepasados indoeuropeos comprendía todos los aspectos de la realidad: desde lo social a lo metafísico, de la política a la filosófica, determinando toda la actuación del “hombre europeo” a lo largo de la aventura de la Historia. También nuestro actual sistema de pensamiento, en gran parte regido por lo que C. G. Jung definió como arquetipos colectivos.
Para los indoeuropeos, pasados y presentes, la célula básica de la sociedad es la familia patrilineal, tanto en sentido descendente como ascendente; estando antiguamente por encima de ella un gentilidad más amplia que indicaba un antepasado común (las gens latinas o los clanes célticos). Su sistema de gobierno es el de una asamblea de guerreros con poder de decisión, muy lejos de sistemas tiránicos y despóticos de raíz oriental, ejemplos claros los tenemos en el Senado romano o en las Cortes medievales. En el terreno religioso se está en las antípodas de cualquier concepción universalista e igualitaria, y se consideran las diferencias entre los hombres algo más que un accidente coyuntural, un reflejo del orden del Cosmos, dividiendo la sociedad en tres categorías a la que cada individuo pertenece según su naturaleza interna; repitiéndose este esquema religioso y social en toda la época pagana y también en la Edad Media católica, que mantiene todavía la misma división social entre:
oratores, pugnatores y laboratores.


La mujer, aun dentro de una sociedad patriarcal, era tenida en muy alta consideración. En oposición al concepto de la condición femenina que tenían y tienen las civilizaciones del desierto, en las que es asimilada a la concepción de objeto sexual y pecado, obligada a prostituirse por lo menos una vez en su vida, o se le cubre su rostro con un velo, desde la Antigüedad indoeuropea es considerada y honrada, y si al padre le corresponden las funciones cívicas y militares; a la mujer le corresponde la administración del hogar. Consecuencia de esto es la diferente realidad que aún hoy viven las mujeres europeas y las del resto del mundo.


En el terreno personal el reconocimiento del valor y el espíritu heroico estaban por encima de cualquier otra consideración, así como la fidelidad a los que estaban por encima de ellos y a los que libremente se la habían prometido, en el mundo latino y medieval da lugar al concepto de FIDES. En general un gusto por lo sobrio, lo directo y el cumplimiento del deber como forma de autorrealización caracterizó a todo el mundo indoeuropeo. “Nada en exceso”, “Conócete a ti mismo”, “Conviértete en lo que eres”, eran las frases que aparecían en la entrada de algunos templos griegos, y que, en su completo significado, encierran un elevadísima concepción del mundo. Nuestra concepción del mundo.


Este origen común y su consecuente identidad y cosmovisión compartida no deben convertirse simplemente en objeto de búsquedas intelectuales sobre el pasado, ni en materia de una erudición y de un conocimiento a mitad camino entre lo académico y lo romántico. Por el contrario habrá de ser el pilar básico y el mito movilizador para construir la gran Europa del futuro inmediato. El siglo XXI es el del combate identitario, superada la fase del Estado-nación y de los bloques nacidos de la segunda post-guerra, contemplamos cómo el planeta se organiza entorno a grandes espacios determinados por una identidad común. El destino pone a los europeos ante una disyuntiva: o sabemos interpretar nuestro momento histórico y somos capaces de crear una Europa que por un lado desarrolle las capacidades prometeicas de nuestra civilización, y por otro sea capaz de leer en su más larga memoria para edificarse sobre su herencia milenaria; o la próxima será la última generación de europeos antes de ser fagocitados por los dos enemigos que amenazan la libertad de nuestro continente-nación: el mundialismo uniformizador e igualitarista con capital en Nueva York y el islamismo que, al igual que hace con sus mujeres, tapará nuestro pasado con un velo de intolerancia y oscuridad profundamente ajeno al alma europea. En nosotros está la decisión.


Enrique Ravello.



1. Historia de España, vol. II. Colonizadores y formación de los pueblos prerromanos 1200-218 a. C. Ed. Gredos. Madrid 1989